La salud mental se consolida como uno de los principales motivos de contacto con el sistema sanitario. En el último año, el 21,2% de la población española ha necesitado atención por problemas psicológicos o emocionales, según la tercera oleada del Barómetro Sanitario 2025, que también alerta del aumento de las demoras en atención primaria.
La demanda de atención por salud mental crece en España y ya afecta al 21,2% de la población
La salud mental continúa ganando peso dentro del sistema sanitario español. En el último año, el 21,2% de la población ha necesitado atención por un problema psicológico, emocional o de salud mental, lo que supone un aumento de 3,6 puntos porcentuales respecto al ejercicio anterior. Así lo refleja la tercera oleada del Barómetro Sanitario 2025, elaborado por el Ministerio de Sanidad junto al CIS.
El estudio, basado en 2.427 entrevistas realizadas en noviembre, confirma una tendencia al alza sostenida y sitúa el malestar psicológico entre los principales motivos de contacto con los servicios sanitarios, en un contexto marcado por la elevada presión asistencial y las dificultades de acceso, especialmente en atención primaria.
La sanidad pública, principal recurso en salud mental
La mayoría de las personas que han requerido atención por problemas de salud mental lo han hecho a través del sistema público. En concreto, el 50,4% acudió a la sanidad pública, frente al 34,2% que recurrió a profesionales privados sin seguro y el 9,6% que utilizó un seguro médico privado.
Dentro del sistema público, el médico de familia fue el profesional más consultado (38,1%), seguido muy de cerca por el psiquiatra (37,4%) y el psicólogo (20,1%). En algunos casos, los pacientes recibieron atención de más de un especialista.

Los tiempos de espera siguen siendo una de las principales preocupaciones. Solo el 9,7% fue atendido por el especialista en menos de un mes tras la derivación, mientras que más de una cuarta parte tuvo que esperar hasta dos meses. Una vez iniciado el tratamiento, el 71,4% continúa con seguimiento periódico.
En cuanto a la percepción del servicio, el 56,4% de los usuarios califica la atención en salud mental como buena o muy buena, aunque casi uno de cada cinco la valora de forma negativa.
Atención primaria: alta demanda y demoras crecientes
El Barómetro Sanitario 2025 revela que el 82,3% de la población acudió al menos una vez a su médico de familia en el último año, consolidando a la atención primaria como la principal puerta de entrada al sistema sanitario.
Sin embargo, el acceso rápido a consulta sigue siendo limitado. Solo el 22% de los pacientes fue atendido el mismo día o al siguiente, mientras que el 69,4% tuvo que esperar más de un día, con una espera media de 9,78 días, casi un día más que en la oleada anterior.
A pesar de las demoras, la valoración global de la atención primaria continúa siendo positiva: el 80,1% de los usuarios la califica como buena o muy buena, aunque la puntuación desciende respecto a 2024. El personal de enfermería y los médicos siguen siendo los profesionales mejor valorados.
Más de la mitad de quienes no lograron cita en un plazo razonable acabaron recurriendo a urgencias, mientras que casi un tercio reconoció que, cuando llegó la fecha asignada, ya no necesitaba la consulta.
Hospitales, urgencias y listas de espera
La satisfacción global con el sistema sanitario público se sitúa en 5,8 puntos sobre 10, reflejando una percepción moderada. En el último año, el 11,5% de la población estuvo ingresada en un hospital público, y el 83,7% valora positivamente la atención recibida, aunque con un ligero descenso respecto al año anterior.
La atención especializada ambulatoria también mantiene una buena valoración, con un 78,1% de opiniones favorables, destacando la confianza transmitida por los profesionales y la calidad de la información ofrecida a los pacientes.
En cuanto a las listas de espera sanitarias, el 43,5% de la ciudadanía considera que han empeorado. Las pruebas diagnósticas con mayor demora media son las colonoscopias (casi 110 días), seguidas de las resonancias y las ecografías, lo que refuerza la percepción de saturación del sistema.








