La tarde en Quer tenía algo de cuento incluso antes de que empezara el propio XXI Maratón Viajero de los Cuentos. El cielo se había ido cerrando poco a poco, como si también quisiera escuchar, y cuando la tormenta terminó de romper la calma del pueblo, la historia ya había cambiado de escenario.
Y así, cuando la última historia se fue apagando como una brasa suave entre libros y silencio, Quer guardó en su memoria otra tarde tejida de palabras. La lluvia quedó fuera, pero dentro siguió encendido el fuego invisible de los cuentos, ese que no se moja ni se apaga.
Desde GuadaRed, periódico digital de la provincia de Guadalajara, seguimos recogiendo estas pequeñas chispas de magia cotidiana para contarlas, como quien guarda historias al abrigo de un farol, hasta que vuelvan a encenderse en el próximo encuentro.








