¿Qué tipos de pisada existen?
De forma general, se distinguen tres tipos: pisada pronadora, pisada supinadora y pisada neutra. Cada una presenta características propias y un impacto diferente sobre el cuerpo.
Pisada supinadora
Las personas con pisada supinadora apoyan principalmente el borde exterior del pie. El tobillo se inclina hacia fuera y el arco plantar suele ser más elevado de lo habitual, lo que se conoce como pie cavo. Este tipo de pisada es menos frecuente, especialmente entre corredores.
Entre los problemas más habituales asociados a la supinación destacan los esguinces de tobillo, sobrecargas musculares, calambres, fascitis plantar e incluso fracturas por estrés. Al absorber peor el impacto, el pie transmite más tensión a músculos y ligamentos.
Pisada pronadora
La pisada pronadora es la más común. En este caso, el apoyo se concentra en la parte interna del pie y el tobillo se inclina hacia dentro. Suele estar relacionada con el pie plano, ya que la bóveda plantar es más baja y toda la planta entra en contacto con el suelo.
Este tipo de pisada puede generar desajustes en todo el sistema corporal: las rodillas tienden a girar hacia dentro, la pelvis se adelanta y la zona lumbar se sobrecarga. Por ello, la pronación está detrás de muchas lesiones deportivas como la fascitis plantar, la tendinitis aquílea, problemas de menisco o lumbalgias.
Pisada neutra
La pisada neutra es la más equilibrada. El pie apoya primero el talón, se adapta al terreno y finaliza el impulso con la parte delantera, sin desviaciones excesivas hacia dentro o hacia fuera. Al no existir inclinaciones forzadas, el riesgo de lesión es menor.
Diferencias entre pisada pronadora y pisada supinadora
La diferencia principal está en la zona del pie que soporta mayor carga. En la pronación predomina el apoyo interno, mientras que en la supinación lo hace el externo. Ambas pueden compensarse con ejercicios específicos, un calzado adecuado o plantillas personalizadas, siempre bajo la supervisión de un profesional.
¿Cómo saber si soy pronador o supinador?
Aunque existen pequeñas pruebas caseras que pueden orientarnos, la forma más fiable de saberlo es acudir a un podólogo. En consulta se realiza un estudio biomecánico de la marcha, que analiza cómo se apoya el pie, qué zonas soportan más presión y cómo influye esto en músculos, ligamentos y articulaciones.
Estas pruebas incluyen el análisis del arco plantar, el uso de plataformas de presión y la observación del movimiento en marcha, ya que el comportamiento del pie cambia al caminar o correr.

Prevenir lesiones empieza por los pies
Los problemas de pisada son más habituales de lo que pensamos y afectan tanto a deportistas como a personas sedentarias. Una buena prevención pasa por calentar correctamente, aumentar la intensidad del ejercicio de forma progresiva, cuidar la alimentación, hidratarse bien y utilizar ropa y calzado adecuados.
Elegir unas zapatillas acordes a tu tipo de pisada no solo mejora el rendimiento, sino que reduce de forma notable el riesgo de lesión. Hoy en día, muchas marcas ya diseñan modelos específicos para pronadores, supinadores y pisada neutra.
Caminar o correr: aliados de unos pies fuertes
Caminar es una de las actividades más beneficiosas y accesibles para fortalecer los pies sin someterlos a un impacto excesivo. El running, por su parte, aporta grandes beneficios cardiovasculares y musculares, siempre que se practique con la técnica, la preparación y el calzado adecuados.
En definitiva, saber cómo pisas es el primer paso para cuidar tu salud. Identificar si tu pisada es pronadora o supinadora puede marcar la diferencia entre entrenar con seguridad o arrastrar molestias innecesarias.







