Artículo de Opinión: Francisco Larrad, La España Vaciada
E
l Presi lo ha vuelto a hacer. Con su jefe y presidente al lado, ha aterrizado en tierras alcarreñas para soltar otro desembolso millonario. Esta vez son 46 millones de euros para “recualificación y formación” de desempleados. Suena bien, ¿verdad? Pues no se engañen, que esto ya nos lo han vendido antes. La realidad es que estos llamados planes de empleo son un truco de feria: pan para hoy y hambre para mañana. En otras palabras, contratos temporales para maquillar las cifras del paro y, de paso, asegurarse unos cuantos votos antes de las elecciones.

Nos cuentan que esto es para recualificar a los desempleados, pero todos sabemos que la mayoría de estos programas solo sirven para inflar estadísticas. Sí, unos meses con empleo siempre vienen bien, pero cuando se acaban estos contratos, la gente vuelve a donde estaba: a la cola del SEPE. Y mientras tanto, el Presi y su jefe pueden seguir vendiendo titulares triunfalistas, aunque la realidad de los ciudadanos sea otra bien distinta. O haciéndose fotos como la siguiente. En plan, trabajador de “pico y pala” (no se como los asesores, jefes de prensa etc. no le dicen que ese tipo de fotos no). Solo os pido, que antes de seguir leyendo, le dediquéis 2 minutos detenidamente.
Necesitamos incentivar a las empresas, reducir la burocracia y generar un ecosistema en el que el empleo no dependa de un subsidio temporal, sino de una verdadera inversión en el sector productivo.
Imagina un político que siempre critica a las empresas por ofrecer solo contratos temporales. Afirma que explotan a los trabajadores, que no les dan estabilidad y que solo buscan aprovecharse de la necesidad de la gente. Pero cuando observas cómo contrata en la empresa que gestiona, resulta que hace exactamente aquello que critica y contra lo que dice luchar: algunas veces lo llama PLAN DE EMPLEO, ofrece contratos por unos meses, sin garantía de continuidad ni estabilidad real para los empleados. Ese político, que dice estar en contra de la temporalidad pero la aplica sin titubear, ¿te suena hipócrita?
Pues sí, es muy hipócrita. Y aún más si este empresario no arriesga su dinero, no pone en juego su patrimonio ni paga impuestos como lo haría una empresa real. No produce nada, ni hace rentable ni competitiva su empresa, y desplaza a empresas que si tienen trabajadores fijos. Solo reparte sueldos y contratos temporales con dinero público, asegurándose de que la gente le deba favores y le mire con buenos ojos.
¿Lo vais viendo, verdad? todo esto es una opinión y es un caso supuesto claro, pero opino que no ofrece trabajo real, está claro. Sería más bien un “falso CONTRATADOR” que paga jornales a escote con los impuestos de todos, no produce nada, despide sin contemplaciones y que además probablemente vivirá del clientelismo. Despide sin contemplaciones porque realmente no tiene necesidad de esos puestos de trabajo, no podría perpetuarlos, solo gasta dinero público. No los forma para quedárselos porque no los necesita, Entonces, ¿no estarían mejor formándose remuneradamente en una empresa que tuviera necesidad real de puestos de trabajo?
En lugar de generar empleos duraderos, estos planes pueden ser utilizados con fines políticos, ofreciendo soluciones temporales que no abordan las causas subyacentes del desempleo.
En cuanto a los datos específicos sobre el gasto en estos planes y la tasa de conversión a contratos indefinidos, la información disponible es limitada. Por ejemplo, el Programa de Apoyo Activo al Empleo de Castilla-La Mancha, con un presupuesto de casi 70 millones de euros, tuvo como objetivo apoyar a aproximadamente 7.000 personas con dificultades de inserción laboral. Sin embargo, os hacéis una idea de ¿por qué no se dispone de cifras detalladas sobre cuántos de estos beneficiarios logran obtener contratos indefinidos REALES tras su participación en el programa?.
El gran truco aquí es que estos millones acaban en manos de los ayuntamientos, que son los encargados de gestionar los programas (un problema muy serio para los ayuntamientos de la España Vacia(da), que parece que todavía no lo saben). Así, el Presi se gana la lealtad de los alcaldes y se asegura de que no le critiquen demasiado. Clientelismo puro y duro, financiado con dinero público. A cambio, estos regidores locales pueden presentar sus municipios como ejemplos de progreso, aunque lo único que realmente cambie sea la foto en el periódico y algún que otro eslogan vacío en las redes sociales.
Lo peor de todo es que no es la primera vez que nos venden esta historia. Cada cierto tiempo, cuando las encuestas empiezan a apretar o hay elecciones a la vista, aparece un nuevo plan de empleo. Con diferentes nombres, pero con la misma finalidad: mantener entretenida a la gente y aparentar que el gobierno se preocupa por los trabajadores. Mientras tanto, los empresarios de la región siguen sufriendo una presión fiscal asfixiante y las oportunidades de empleo real y sostenible brillan por su ausencia.
Por supuesto, no podía faltar el autobombo. El Presi presume de que Castilla-La Mancha lidera el “ranking de exportaciones” y que la economía va como un tiro. Pero, curiosamente, omite el detalle de que este crecimiento no se traduce en empleos estables ni sueldos dignos. ¿De qué sirve exportar más si los trabajadores siguen encadenados a contratos precarios? Pero claro, ese no es su problema. Su única preocupación es que todo parezca maravilloso hasta que pasen las elecciones. Nos dice que el crecimiento es “ordenado”, que la economía es “competitiva” y que se está logrando un desarrollo “planificado”. Palabras bonitas para esconder una realidad cruda: la precariedad sigue reinando y los jóvenes siguen marchándose fuera en busca de oportunidades reales.
¿De qué sirve exportar más si los trabajadores siguen encadenados a contratos precarios?
Mientras tanto, nos habla de “previsibilidad, seguridad y estabilidad”. ¡Ja! ¿Para quién? Porque para la gente de a pie, la única certeza es que cuando se acaben estos millones, volverán a estar donde estaban. Y es que el Presi no quiere resolver el problema del paro, solo quiere parchearlo lo justo para seguir sacando rédito político. Y mientras la maquinaria de propaganda sigue funcionando, los castellano-manchegos siguen esperando medidas reales para fomentar el empleo de calidad.
Hablemos claro: los planes de empleo no son la solución. Lo que necesitamos es incentivar a las empresas, reducir la burocracia y generar un ecosistema en el que el empleo no dependa de un subsidio temporal, sino de una verdadera inversión en el sector productivo. Pero claro, eso no da titulares tan fáciles ni fotos tan vistosas. Es mucho más sencillo repartir unos cuantos millones aquí y allá, dar contratos de unos meses y luego salir a aplaudirse a sí mismos en rueda de prensa.
Al final, la rueda del desempleo sigue girando, y la única realidad es que los ciudadanos seguirán dependiendo de estas migajas temporales mientras el Presi y su jefe sigan jugando al mismo juego de siempre. Así que, cuando vuelvan a vendernos la moto de la recualificación y formación, ya sabemos lo que hay detrás: una nueva dosis de migajas para el pueblo y otra jugada maestra para mantenerse en el poder. Y así, una y otra vez, hasta la siguiente cita electoral, cuando volverán a prometernos lo mismo con otro envoltorio diferente.