El embalse de Bolarque volvió a convertirse este domingo en escenario de solidaridad y compromiso con NIPACE. Nacho Redondo completó una nueva edición de “Brazadas por NIPACE”, un reto que cumple ya seis años y que utiliza el deporte para dar visibilidad a los niños con parálisis cerebral y al trabajo que desarrolla la Fundación NIPACE.
La travesía concluyó después de cerca de 10 kilómetros a nado en aguas abiertas, completados por cuatro nadadores: Raquel Marín, Miguel Ángel Megía, Iván Castro y Nacho Redondo.
La jornada no estuvo exenta de dificultades. La temperatura del agua provocó problemas de tensión muscular durante el recorrido, especialmente después de varias horas de esfuerzo continuado. En esos momentos fue fundamental la ayuda de Alfonso Ortigado, amigo de Redondo, que colaboró para aliviar las molestias musculares y afrontar con mayores garantías la parte final del desafío.
“Hubo un momento en el que el cuerpo empezó a acusar de verdad el frío y la tensión muscular. Ahí apareció Alfonso, como siempre. Más allá de la ayuda concreta, saber que tienes cerca a un gran amigo pendiente de ti también te da mucha fuerza para continuar”, explica Redondo.

25 personas y tres embarcaciones durante la travesía
El dispositivo de acompañamiento fue uno de los elementos fundamentales del reto. Un total de 25 personas siguieron la travesía y acompañaron durante horas a los cuatro nadadores desde el agua.
A ello se sumaron tres embarcaciones de Entretenimientos Mares de Castilla, encargadas del seguimiento, la seguridad y el avituallamiento durante los cerca de diez kilómetros de recorrido.
Redondo quiso agradecer especialmente el trabajo de sus “capitanes”, Juancho, Leticia y Santiago, responsables de las tres embarcaciones que acompañaron a los nadadores durante toda la jornada.
“Cuando estás dentro del agua durante tantas horas necesitas confiar completamente en quienes van pendientes de ti desde fuera. Juancho, Leticia y Santiago fueron nuestros ojos y nuestra seguridad durante todo el recorrido. Sin ellos, sin Entretenimientos Mares de Castilla, un reto de estas características sería imposible”, señala Redondo.

Mario, el protagonista de una jornada por NIPACE
Entre las personas que acompañaron la travesía estuvo también Mario, un niño de 13 años usuario de NIPACE, cuya presencia convirtió la jornada en algo todavía más especial para los participantes.
Su presencia sirvió además como motivación para los cuatro nadadores durante los momentos más complicados del recorrido.
“Que Mario estuviera allí con nosotros da sentido a todo. Nosotros podemos hablar del frío, del cansancio o de los kilómetros, pero cuando le miras recuerdas inmediatamente por qué estás haciendo esto. Los protagonistas son él y todos los niños de NIPACE”, destaca Redondo.

Seis años nadando por NIPACE
Con esta edición, Nacho Redondo alcanza seis años realizando este reto en las aguas de Bolarque por los niños de NIPACE. Una iniciativa que mantiene el mismo objetivo desde su primera edición: utilizar el deporte como altavoz para dar a conocer la realidad de las personas con parálisis cerebral y sus familias y la labor que desarrolla la Fundación.
“Cada año decimos que esto no va de kilómetros, de marcas ni de demostrar cuánto puedes aguantar. Y cada año volvemos a comprobarlo. Si gracias a estas brazadas una persona más conoce NIPACE, comparte su trabajo o decide ayudar, el reto ha merecido la pena.”
Redondo también trasladó su agradecimiento a Raquel Marín, Miguel Ángel Megía e Iván Castro, que compartieron con él los cerca de diez kilómetros de travesía, así como a todas las personas que participaron y acompañaron el desafío.
El reto continúa fuera del agua
Aunque el desafío deportivo ya ha concluido, “Brazadas por NIPACE” mantiene ahora un segundo objetivo: ampliar la difusión del reto y hacer llegar su mensaje al mayor número posible de personas.
Por ello, Redondo anima a compartir las publicaciones relacionadas con la iniciativa y a contribuir a dar visibilidad a la Fundación NIPACE.
Además, quienes quieran colaborar económicamente pueden hacerlo mediante Bizum a favor de NIPACE utilizando el código 02483.
“Nosotros ya hemos puesto las brazadas. Ahora necesitamos que la gente nos ayude a que lleguen todavía más lejos”.
Después de cerca de diez kilómetros, varias horas dentro del agua y los problemas musculares derivados de la temperatura, Redondo resume el sentido de una jornada que vuelve a poner a NIPACE en el centro:
“Lo importante no son los kilómetros que hemos recorrido. Lo importante es Mario, son los niños de NIPACE y sus familias. Por ellos empezamos hace seis años y por ellos seguimos nadando.”
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