Los nuevos proyectos elevan a 71 las macroplantas de biogás en Castilla-La Mancha en pleno rechazo social al plan regional
La expansión de las macroplantas de biogás y biometano en Castilla-La Mancha continúa avanzando y alcanza ya las 71 instalaciones en distintas fases de tramitación administrativa. La incorporación de nuevos proyectos en municipios como Los Yébenes, La Roda y Talavera de la Reina vuelve a situar a la región en el centro del debate energético y ambiental, coincidiendo con una creciente contestación social al Plan regional de Biometanización 2024-2030, que acumula más de 15.700 alegaciones ciudadanas.
El mapa autonómico revela un despliegue claramente desigual, con una concentración especialmente intensa en la provincia de Toledo, mientras que el Gobierno regional defiende que el plan no promueve nuevas plantas, sino que fija criterios y límites para ordenar un sector en expansión.
Un despliegue desigual de macroplantas de biogás por provincias
La provincia de Toledo lidera con claridad la implantación de estas infraestructuras, sumando 34 proyectos, casi la mitad del total regional. Le siguen Albacete, con 15 iniciativas, y Ciudad Real, con 13. A mayor distancia se sitúan Cuenca (5) y Guadalajara (3), lo que evidencia una implantación muy dispar dentro de Castilla-La Mancha.
En Toledo, las plantas se reparten por municipios como Alameda de La Sagra, Albarreal de Tajo —ya en funcionamiento—, Almonacid de Toledo, Carriches, Consuegra, Fuensalida, Gálvez, Los Yébenes, Madridejos, Mora, Orgaz, Polán, Quintanar de la Orden, Talavera de la Reina, Torrijos o Villaseca de La Sagra, entre otros. Algunos de estos términos municipales acumulan varios proyectos simultáneos, lo que ha despertado una especial preocupación vecinal.
Albacete concentra instalaciones en Balsa de Ves —ya operativa—, Barrax, Caudete, Chinchilla de Monte-Aragón, Hellín, La Roda, Minaya y Villarrobledo. En Ciudad Real figuran proyectos en Argamasilla de Calatrava, Campo de Criptana, Manzanares, Membrilla, Socuéllamos o Valdepeñas. En Cuenca se localizan en Belinchón —en marcha—, Huelves, Iniesta y Tarancón, mientras que en Guadalajara aparecen Brihuega, Fuentenovilla y Marchamalo.
Falta de información pública en varios proyectos
Pese al elevado número de iniciativas, la Junta no ha hecho pública la documentación correspondiente a ocho macroplantas de biogás proyectadas en municipios como Consuegra, Fuentenovilla, Orgaz, Polán, Torrijos, Turleque o Villarrobledo. Esta ausencia de información ha alimentado las críticas de colectivos ciudadanos, que reclaman mayor transparencia en un proceso con importantes implicaciones ambientales y territoriales.
Plantas de gran capacidad y riesgo de saturación
El tamaño de las instalaciones proyectadas es otro de los elementos que más inquietud genera. De las 71 plantas en tramitación, 40 superan las 150.000 toneladas anuales de residuos, 21 rebasan las 200.000 toneladas y tres exceden las 300.000. La capacidad media se sitúa en torno a las 159.000 toneladas al año.
A falta de datos de los proyectos aún sin información pública, el volumen total de residuos previsto alcanza ya los 10,3 millones de toneladas, lo que representa el 67 % del total contemplado por el Plan regional de Biometanización para el periodo 2024-2030.
La saturación resulta especialmente llamativa en Talavera de la Reina, donde se proyectan cuatro macroplantas de biogás con una capacidad conjunta de 935.000 toneladas anuales. Según los cálculos, esto implicaría la gestión de más de 800.000 toneladas de digestato, un subproducto cuyo destino y control generan un intenso debate. También La Roda y Consuegra cuentan con tres proyectos cada una, lo que refuerza la percepción de concentración excesiva en determinados municipios.
Contestación social y proyectos archivados
La presión ciudadana ya ha tenido efectos tangibles. Seis macroplantas de biogás han sido archivadas tras el rechazo social: las previstas en Albacete capital, dos en Almansa, Corduente, Fuentealbilla y Quintanar de la Orden. En paralelo, el Plan regional de Biometanización ha recibido 15.701 alegaciones durante el segundo periodo de información pública, cerrado en diciembre, según datos difundidos por plataformas ciudadanas.
Colectivos como Stop Ganadería Industrial alertan de la existencia de una “burbuja especulativa” vinculada a fondos europeos y denuncian la falta de control sobre el tamaño de las plantas, la gestión del digestato o la disponibilidad real de tierras agrícolas para su aplicación.
El Gobierno regional defiende el Plan regional de Biometanización
Frente a la creciente polémica, el Ejecutivo autonómico ha salido al paso de las críticas. La consejera de Desarrollo Sostenible, Mercedes Gómez, aseguró que el plan “no fomenta que se construyan plantas”, sino que establece un marco normativo claro y transparente para regular aquellas iniciativas que quieran implantarse en Castilla-La Mancha.
Según explicó, la región genera hasta 15,9 millones de toneladas de residuos orgánicos —vinazas, estiércoles, pajas o lodos de depuradora— y se preguntó “dónde irían esos residuos” sin este tipo de infraestructuras. En este sentido, apeló a la necesidad de abordar el debate con cautela y desde una perspectiva de gestión integral.
La consejera subrayó que el plan fija criterios para evitar ubicaciones conflictivas, garantiza que los camiones no atraviesen núcleos urbanos y refuerza el papel de los ayuntamientos, que conservan la potestad de conceder o denegar licencias urbanísticas. También defendió que los sistemas de producción de biogás no generan contaminación y que la Junta actuará con vigilancia, sancionando o incluso clausurando cualquier planta que incumpla la normativa ambiental.
Radio máximo de recogida y contratos bajo escrutinio
Otro de los puntos clave del Plan regional de Biometanización es la limitación del radio de recogida de residuos a un máximo de 30 kilómetros, lo que, según el Gobierno regional, impide la instalación de plantas sin disponibilidad local de materia prima. En zonas limítrofes con otras comunidades, solo sería viable el traslado de residuos si existe una planta dentro de ese perímetro, descartando fomentar el transporte desde fuera de la región.
Respecto a la adjudicación del primer contrato de análisis a Biovic Consulting, empresa vinculada al sector del biogás, Gómez aclaró que se trató de un contrato menor centrado exclusivamente en el estudio de los tipos de residuos existentes, sin participación en la redacción ni en la regulación del plan.
Una red vecinal cada vez más activa
Mientras tanto, la contestación social continúa creciendo. Stop Ganadería Industrial recuerda que agrupa a más de 40 colectivos de toda Castilla-La Mancha, mantiene su oposición a la expansión de macrogranjas y macroplantas de biogás, y pone a disposición de la ciudadanía un mapa interactivo con las 71 instalaciones proyectadas, además de material informativo para facilitar la participación pública.
El debate sobre el modelo energético, la gestión de residuos y el impacto territorial de estas infraestructuras sigue abierto, con una ciudadanía cada vez más movilizada y una Administración regional que insiste en la necesidad de regular un fenómeno que, lejos de frenarse, continúa expandiéndose por el mapa castellanomanchego.
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