La fisioterapia ayuda a reducir el dolor en la fibromialgia, una enfermedad que afecta a más de 60.000 personas en Castilla-La Mancha
Día Mundial de la Fibromialgia y del Síndrome de la Fatiga Crónica | 12 de mayo de 2026
Este martes se conmemora el Día Mundial de la Fibromialgia y del Síndrome de la Fatiga Crónica, dos patologías que afectan al sistema sensorial y que se manifiestan, principalmente, en forma de dolor crónico en distintas zonas del cuerpo, además de una fatiga persistente y alteraciones del sueño.
Según los especialistas en fisioterapia, el abordaje de estas enfermedades puede mejorar de forma significativa la vida de los pacientes, especialmente a través del ejercicio terapéutico y otras técnicas que ayudan a reducir la intensidad y la frecuencia del dolor.
Qué es la fibromialgia y cómo afecta al organismo
La fibromialgia es una enfermedad crónica caracterizada por un dolor generalizado que puede localizarse en zonas como el cuello, los hombros, la espalda, las caderas o las extremidades. A ello se suman síntomas como el cansancio extremo, la rigidez muscular y problemas de sueño.
Aunque sus causas aún no están completamente definidas, las investigaciones apuntan a una alteración en la forma en la que el sistema nervioso central procesa las señales del dolor. La Organización Mundial de la Salud reconoció la fibromialgia como enfermedad en 1992.
En Castilla-La Mancha, la Federación de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica estima que alrededor del 3% de la población convive con estas patologías, lo que supone más de 60.000 personas afectadas, sin contar el impacto en sus familias y entorno cercano.
El papel de la fisioterapia en el tratamiento del dolor
Desde el ámbito sanitario, la fisioterapia se ha consolidado como una herramienta clave en el tratamiento del dolor crónico asociado a la fibromialgia. Los profesionales trabajan con diferentes técnicas orientadas a mejorar la movilidad, reducir la fatiga y aumentar la capacidad funcional del paciente.
Entre las intervenciones más habituales destacan los ejercicios de estiramiento, el trabajo aeróbico, los ejercicios de fortalecimiento, la terapia manual, las técnicas de relajación, la aplicación de calor y frío o los ejercicios acuáticos.
Estas estrategias no solo ayudan a disminuir el dolor, sino que también contribuyen a mejorar la postura, el tono muscular y la percepción general del bienestar.
Ejercicio terapéutico y continuidad asistencial
Uno de los pilares del tratamiento es la incorporación del ejercicio terapéutico dentro de los distintos ámbitos de actuación de la fisioterapia regional. Este enfoque permite dar continuidad asistencial a los pacientes y fomentar su participación activa en el manejo de la enfermedad.
Los profesionales destacan que las personas que mantienen una implicación constante en su tratamiento presentan una mejor adherencia, menor recurrencia en servicios de urgencias y una mayor calidad de vida en comparación con quienes afrontan la enfermedad sin apoyo especializado.
Mejorar la calidad de vida con un abordaje multidisciplinar
La fibromialgia y el síndrome de la fatiga crónica requieren un abordaje integral en el que intervienen distintos profesionales sanitarios. La fisioterapia, junto a otras disciplinas, contribuye a mejorar el control del dolor, favorecer la autonomía del paciente y reducir el impacto de la enfermedad en su día a día.







