La farmacia del municipio de Alustante podría cerrar sus puertas a finales de este mes si no aparece una persona interesada en asumir la titularidad del establecimiento. La situación se produce tras la jubilación de su farmacéutico, Vicente Alcañiz, que ha estado al frente del servicio durante más de cuatro décadas y cuya retirada deja en el aire la continuidad de uno de los recursos sanitarios más importantes para la zona.
Durante los últimos meses, el negocio se ha ofrecido en traspaso a través de distintos canales profesionales y anuncios especializados, pero hasta el momento no se ha concretado ninguna operación que garantice el relevo en la titularidad. Si la situación no cambia en las próximas semanas, el establecimiento podría verse obligado a cerrar, con las consecuencias que ello tendría para la población local y para varios pueblos del entorno.
Un servicio que da cobertura a varios municipios
La farmacia de Alustante presta servicio a los vecinos de la localidad y actúa como referencia para un amplio territorio de la comarca. Parte de su actividad se debe a la red de botiquines vinculados en diferentes pueblos cercanos, lo que amplía el área de atención y convierte al establecimiento en uno de los que mayor volumen de actividad registra en la zona.
Según ha explicado el propio Vicente Alcañiz, esta red de atención hace que la farmacia tenga un papel destacado dentro del grupo de establecimientos que comparten turnos de guardia en la comarca. Entre ellos se encuentran las farmacias de Checa y, ya en la provincia de Teruel, las de Orihuela del Tremedal y Bronchales.
Este sistema de colaboración permite mantener un servicio farmacéutico continuado en una zona caracterizada por su dispersión geográfica y su baja densidad de población.
La distancia, uno de los principales obstáculos
En el municipio se apunta que la falta de candidatos para hacerse cargo de la farmacia se debe, en gran medida, a la percepción de aislamiento geográfico. Sin embargo, desde el entorno local recuerdan que Alustante mantiene relaciones habituales con varias ciudades del valle del Ebro y del levante peninsular, como Teruel, Zaragoza y Valencia, además de su dependencia administrativa de la provincia de Guadalajara.
Aun así, la falta de determinadas infraestructuras de transporte sigue siendo una de las reivindicaciones históricas de la zona. Entre ellas destaca la futura autovía A-25, un proyecto largamente reclamado que conectaría Alcolea del Pinar con Monreal del Campo y que muchos consideran clave para mejorar la vertebración territorial y facilitar la llegada de profesionales.
Un recurso esencial en una comarca envejecida
La posible desaparición de la farmacia preocupa especialmente por el perfil demográfico de la zona. La comarca cuenta con una población muy envejecida y con una elevada dependencia de los servicios sanitarios de proximidad, especialmente en lo relacionado con la dispensación de medicamentos, seguimiento de tratamientos y asesoramiento farmacéutico.
Para muchos vecinos, la farmacia es además un punto de referencia cotidiano dentro del sistema sanitario rural, donde el acceso a centros médicos y hospitales suele requerir desplazamientos largos.
La incertidumbre sobre el futuro del establecimiento abre ahora un periodo clave en el que instituciones, profesionales y posibles interesados podrían explorar alternativas que permitan garantizar la continuidad del servicio. De lo contrario, Alustante podría enfrentarse a la pérdida de uno de sus servicios básicos, un escenario que refleja las dificultades crecientes para mantener infraestructuras esenciales en el medio rural.







