La Escuela Infantil de Corral de Calatrava recibe el Premio de Obra Nueva Otros Usos en los III Premios de Arquitectura y Urbanismo de Castilla-La Mancha por su diseño integrado con la naturaleza.
La Escuela Infantil de Corral de Calatrava, premiada por una arquitectura pensada para el bienestar de la infancia
La obra del arquitecto Luis Carlos Peña Juan recibe el Premio de Obra Nueva Otros Usos en los III Premios de Arquitectura y Urbanismo de Castilla-La Mancha por un proyecto que integra naturaleza, educación y diseño.
La Escuela Infantil de Corral de Calatrava ha sido distinguida con el Premio de Obra Nueva Otros Usos en la tercera edición de los Premios de Arquitectura y Urbanismo de Castilla-La Mancha, organizados por el Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha (COACM). El reconocimiento pone en valor un edificio concebido para mejorar la experiencia educativa de los más pequeños a través de una arquitectura serena, funcional y plenamente integrada en su entorno.

El proyecto, diseñado por el arquitecto Luis Carlos Peña Juan para el Ayuntamiento de Corral de Calatrava, ha sido reconocido por ofrecer una propuesta que sitúa a la infancia en el centro de la arquitectura, creando espacios donde la luz, la naturaleza y la escala humana favorecen el aprendizaje y el desarrollo de los niños.
Una arquitectura integrada en el entorno
Construida junto al Colegio Público Nuestra Señora de la Paz y frente al Parque Municipal de Corral de Calatrava, la Escuela Infantil de Corral de Calatrava nace con una idea clara: formar parte del paisaje y convertirse en una extensión natural del parque.
Lejos de buscar protagonismo visual, el edificio apuesta por una presencia discreta que dialoga con el entorno y convierte los espacios exteriores en una prolongación de las aulas. La propuesta se organiza en tres volúmenes independientes que albergan las distintas áreas funcionales y generan entre ellos patios y zonas de encuentro destinadas al juego y la convivencia.
Las amplias aperturas permiten una entrada constante de luz natural y mantienen una relación visual permanente entre el interior y el exterior, favoreciendo que la actividad educativa se desarrolle en contacto continuo con la naturaleza.
Espacios pensados para crecer
Uno de los rasgos más destacados del proyecto es el uso de la madera, un material que aporta calidez y confort a las estancias. Junto a ello, las proporciones de los espacios, la iluminación natural y la continuidad visual con el parque crean una atmósfera tranquila adaptada a la escala infantil.
Cada decisión arquitectónica responde a un proceso de estudio orientado a mejorar la experiencia diaria de quienes utilizan el edificio. Desde la orientación para aprovechar la luz hasta la disposición de los recorridos o la conexión entre las aulas y el exterior, el diseño busca ofrecer un entorno acogedor que acompañe el crecimiento de los niños de forma natural.
Finalizada en 2024, la evolución del paisaje ha reforzado todavía más esa integración. La vegetación ha ido creciendo alrededor del edificio y las fachadas alistonadas comienzan a cubrirse de plantas, consolidando la sensación de continuidad entre arquitectura y naturaleza.
El jurado destaca una arquitectura “limpia, clara y serena”
El jurado de los III Premios de Arquitectura y Urbanismo de Castilla-La Mancha destacó la calidad del proyecto definiéndolo como una “arquitectura limpia, clara, luminosa, serena, muy acorde con su uso, que se posa sobre su entorno con armonía”.
Esta valoración reconoce una propuesta donde el diseño arquitectónico se pone al servicio de las personas, alejándose del espectáculo formal para centrarse en el bienestar cotidiano de quienes ocupan el edificio.
Un reconocimiento compartido
Durante el acto de entrega de los premios, Luis Carlos Peña Juan agradeció al COACM la organización de unos galardones que contribuyen a acercar la arquitectura a la sociedad y a divulgar el trabajo de los profesionales del sector.
El arquitecto hizo extensivo el reconocimiento a sus colaboradores, Cristina Grande Rivero y Manuel Acosta Morales, al Ayuntamiento de Corral de Calatrava como promotor del proyecto, a la empresa constructora y a todos los profesionales que participaron en la ejecución de la obra, destacando que la buena arquitectura siempre es fruto del trabajo colectivo.
Como cierre de su intervención, dejó una reflexión que resume el espíritu del proyecto: el verdadero éxito de esta escuela llegará cuando las generaciones de niños y niñas que pasen por sus aulas recuerden este espacio como un lugar donde se sintieron acogidos, protegidos y libres para descubrir el mundo.












