Guadalajara celebra el Día Mundial del Teatro con una jornada llena de arte, cultura y tradición escénica
Guadalajara, 28 de marzo de 2025
El Día Mundial del Teatro se celebró en Guadalajara con una serie de actividades que subrayan la importancia de las artes escénicas como motor cultural de la ciudad. La jornada, organizada por el Ayuntamiento de Guadalajara en colaboración con varias entidades locales, reunió a numerosos vecinos y amantes del teatro para disfrutar de una experiencia única en el emblemático Teatro Moderno de la ciudad.
Ana Guarinos, alcaldesa de Guadalajara, fue una de las figuras clave en esta celebración, acompañada de los tenientes de alcalde Javier Toquero y Santiago López. Los tres estuvieron presentes en la representación de la obra El retorno de los cómicos clásicos, de la compañía Escarramán Teatro, liderada por el reconocido director José Luis Matienzo. Este evento, con entrada libre, contó con un lleno total y brindó una muestra única del valor del teatro clásico, reviviendo fragmentos de textos de autores como El Arcipreste de Hita, Lope de Rueda y Quevedo. La puesta en escena, que transformó el escenario en un retablo medieval, ofreció al público una perspectiva diferente de la Edad Media, destacando que, contrariamente a la visión popular, no fue tan oscura ni triste como se suele pensar.
El evento también incluyó la lectura del manifiesto del Día Mundial del Teatro, un texto redactado este año por el director griego Theodoros Terzopoulos, conocido por ser un referente internacional en la escena teatral y por inspirar las Olimpiadas de Teatro. En su manifiesto, Terzopoulos aboga por un teatro contemporáneo que “dé cabida a las realidades más urgentes de nuestro tiempo”.
La lectura del manifiesto estuvo a cargo de José María Sanz Malo y Marta Barra, miembros de la Asociación Gentes de Guadalajara, quienes, junto con el Ayuntamiento de Guadalajara, organizaron esta emotiva actividad.
Mensaje del Día Mundial del Teatro 2025 «¿Puede el teatro escuchar la llamada de socorro que nuestros tiempos están enviando, en un mundo de ciudadanos empobrecidos, encerrados en celdas de realidad virtual, atrincherados en su asfixiante privacidad? ¿En un mundo de existencias robotizadas dentro de un sistema totalitario de control y represión que atraviesa todo el espectro de la vida? ¿Está el teatro preocupado por la destrucción ecológica, el calentamiento global, la pérdida masiva de biodiversidad, la contaminación de los océanos, el derretimiento de los casquetes polares, los incendios forestales cada vez más frecuentes y los fenómenos climáticos extremos? ¿Puede el teatro convertirse en una parte activa del ecosistema? El teatro lleva años observando el impacto humano sobre el planeta, pero le resulta difícil abordar este problema. ¿Está el teatro preocupado por la condición humana tal y como se está configurando en el siglo XXI, donde el ciudadano es manipulado por intereses políticos y económicos, redes mediáticas y empresas formadoras de opinión? ¿Dónde las redes sociales, tanto como las facilitan, son el gran pretexto para la comunicación, porque proporcionan la distancia segura necesaria frente al otro? Un sentido generalizado de miedo al otro, al diferente, al extranjero, domina nuestros pensamientos y nuestras acciones. ¿Puede el teatro funcionar como un taller para la convivencia de las diferencias sin tener en cuenta el trauma sangrante? El trauma sangrante nos invita a reconstruir el mito. Y, en palabras de Heiner Müller, “El mito es un agregado, una máquina a la que siempre se pueden conectar nuevas y diferentes máquinas. Transporta la energía hasta que la velocidad creciente explota el campo cultural”, y yo añadiría el campo de la barbarie. ¿Pueden los focos del teatro iluminar el trauma social y dejar de arrojar luz engañosamente sobre sí mismo? Preguntas que no permiten respuestas definitivas, porque el teatro existe y perdura gracias a las preguntas sin respuesta. Preguntas que lanza Dionisio, pasando por su lugar de nacimiento, la orquesta del antiguo teatro, y continuando su silencioso viaje de refugiado a través de paisajes de guerra, hoy, en el Día Mundial del Teatro. Miremos a los ojos de Dionisio, el dios extático del teatro y el Mito que une el pasado, el presente y el futuro, el hijo de dos nacimientos, de Zeus y Sémele, proyector de identidades fluidas, femeninas y masculinas, airado y bondadoso, divino y animal, en el límite entre la locura y la razón, el orden y el caos, un acróbata en la frontera entre la vida y la muerte. Dionisio plantea una pregunta ontológica fundamental: “¿De qué se trata todo esto?”, una pregunta que impulsa al creador hacia una investigación cada vez más profunda sobre la raíz del mito y las múltiples dimensiones del enigma humano. Necesitamos nuevas formas narrativas orientadas a cultivar la memoria y dar forma a una nueva responsabilidad moral y política que surja de la dictadura multiforme de la Edad Media contemporánea». THEODOROS TERZOPOULOS
Pero la celebración del Día Mundial del Teatro no terminó ahí. La concejalía de Cultura de Guadalajara organizó una serie de visitas guiadas gratuitas al Teatro Auditorio Buero Vallejo, una de las principales instalaciones culturales de la ciudad. Estas visitas, que agotaron rápidamente todas las plazas disponibles, ofrecieron a los participantes la oportunidad de descubrir los aspectos técnicos que se esconden detrás de cada representación teatral. Los vecinos de Guadalajara pudieron conocer de primera mano el trabajo que se realiza detrás del telón, así como las labores de montaje, iluminación y sonido que hacen posible cada espectáculo.
Este recorrido permitió comprender el valor cultural del Teatro Auditorio Buero Vallejo, uno de los espacios de referencia en la ciudad y en la región, destacando su importancia como centro cultural y de entretenimiento de Guadalajara. Durante las visitas, los participantes también pudieron aprender sobre la historia del teatro en la ciudad y cómo este espacio ha sido testigo de innumerables representaciones y eventos artísticos.
La celebración del Día Mundial del Teatro en Guadalajara ha sido una muestra del compromiso del Ayuntamiento de Guadalajara con la cultura y el fomento de las artes escénicas, poniendo en valor tanto los clásicos del teatro como las propuestas contemporáneas. Con actividades que incluyeron desde representaciones teatrales hasta visitas formativas, la ciudad ha reafirmado su rol como un referente cultural en la provincia y en la región, acercando el arte del teatro a todos los públicos y contribuyendo a su preservación y promoción.
El éxito de esta jornada demuestra el interés creciente por las artes escénicas en Guadalajara, un interés que sigue en aumento gracias al trabajo continuo de instituciones culturales, artistas locales y la colaboración de los vecinos, que han mostrado su apoyo a las iniciativas culturales de la ciudad.