Fue una jornada de abrazos largos y miradas que reconocían el paso del tiempo sin necesidad de muchas palabras. Un día en el que la escuela volvió a convertirse en el latido de un pueblo.
Espinosa de Henares celebra 40 años de su colegio e inaugura la Escuela Infantil Cascabelitos en una jornada para el recuerdo
Espinosa de Henares vivió ayer un día de esos que no caben del todo en una noticia, porque pertenecen también a la memoria íntima de un pueblo. A pesar del calor, el 40 aniversario del colegio CRA La Encina reunió a varias generaciones en un reencuentro tejido de emoción, orgullo y nostalgia compartida, mientras la inauguración de la nueva Escuela Infantil Cascabelitos abría una puerta luminosa hacia el futuro educativo del municipio y la conciliación.
La celebración tuvo dos escenarios que, por unas horas, parecieron fundirse en uno solo. La escuela, guardiana de cuatro décadas de historia educativa, volvió a llenarse de vida como si los años se hubieran quedado en la puerta. Y el frontón, convertido en el gran punto de encuentro del municipio, se transformó en un espacio común donde todo el pueblo se reunió sin distinción.
Allí se juntaban los vecinos, antiguos profesores, alumnos que dejaron el centro hace poco y otros de generaciones más lejanas, familias enteras y también los más pequeños, que miraban aquel escenario como quien observa un relato que todavía no ha comenzado a escribir. Entre todos, las edades se desdibujaban y solo quedaba la pertenencia.
También despertaron especial emoción las nuevas aulas de la Escuela Infantil Cascabelitos, recién estrenadas, luminosas y pensadas para los más pequeños. Vecinos y familias se asomaban a ese espacio nuevo con una mezcla de ternura e ilusión, reconociendo en él el punto de partida de tantas historias que aún están por llegar.
Como contó Heri López, actual panadero del municipio, el día tuvo un significado especialmente profundo. Hoy tiene a sus dos hijas entre el colegio y Cascabelitos, pero su historia empezó mucho antes: fue uno de los alumnos que inauguraron el colegio junto a otros mas jóvenes que formaron en el escenario la palabra “escuela”. Un círculo que se cierra y vuelve a abrirse, generación tras generación.
Un homenaje que despierta lo que el tiempo no borra
El acto conmemorativo del colegio fue un recorrido emocional por 40 años de vida compartida. Antiguas promociones, profesorado y vecinos se encontraron en un espacio donde cada palabra parecía abrir una puerta al pasado.
El reconocimiento al profesorado fue uno de los momentos más sentidos.
En un territorio marcado por la despoblación, la escuela rural se alza como algo más que un edificio: es un punto de encuentro, un refugio de vida y futuro.
En ella se evocó la entrega de quienes han pasado por sus aulas, dejando una huella que no se mide en temarios ni en calendarios, sino en vidas acompañadas y recuerdos que permanecen.
Don Julián Calvo Calvo era el alcalde del municipio cuando, hace más de 40 años, se impulsó la necesidad de construir el colegio, entonces conocido como “Cristóbal Colón” y hoy integrado en el actual CRA La Encina. El propio alcalde quiso devolver a la memoria aquel instante fundacional, llevando a los asistentes a un tiempo en el que todo estaba por hacer y, sin embargo, ya comenzaba a dibujarse el futuro.
Ese hilo del pasado encontró continuidad en el presente con el actual alcalde, Eduardo Navarro, que recogió aquel legado para proyectarlo hacia adelante, subrayando el valor de lo construido y el horizonte que se abre con la nueva Escuela Infantil Cascabelitos, como promesa de continuidad y vida para el municipio.
El párroco de Espinosa de Henares, Don Wenceslao, también quiso dejar su huella en la jornada con un discurso sereno en el que recordó la importancia de estos dos hitos —el aniversario del colegio y la nueva escuela infantil— como pilares de la vida del pueblo. Posteriormente, procedió a la bendición de la placa del nuevo espacio, haciendo oficial su apertura en un gesto cargado de simbolismo.

Antiguos alumnos, familias y vecinos llenaron cada rincón de la celebración, demostrando que el vínculo con el colegio sigue tan vivo como siempre.
El encuentro contó además con la presencia de representantes de la Junta y la Diputación, que quisieron acompañar una jornada tan significativa y plantaron un espino blanco.

También estuvo presente el tejido organizativo local, con la implicación destacada de Miriam, directora del CRA La Encina, cuya coordinación sostuvo el pulso de toda la celebración. La Comisión de Fiestas, fiel a su papel discreto pero imprescindible, volvió a estar donde siempre: haciendo que todo encajara.
Cascabelitos: el comienzo de todo lo que está por venir
La inauguración de la Escuela Infantil Cascabelitos añadió al día un pulso de futuro. Un espacio pensado para la primera infancia que amplía la mirada educativa del municipio y prolonga una historia que comenzó hace décadas.
Más que una apertura, Cascabelitos es una continuidad: el primer capítulo de muchas vidas que aún no saben que este lugar será parte de su historia.
Cuando los actos institucionales dieron paso a la convivencia, el pueblo volvió a encontrarse alrededor de una mesa, como en las grandes ocasiones. Una paella compartida bajo el calor del día, que no impidió que vecinos, familias y antiguos alumnos siguieran celebrando juntos entre conversaciones, recuerdos y risas compartidas.

El broche final lo puso la música de DJ Oasis, que transformó el frontón en un espacio de celebración abierta. Entre canciones, baile y complicidad, la jornada se cerró como empiezan los buenos recuerdos: sin prisa por terminar.
Entre la escuela y el frontón, entre el pasado y lo que empieza a ser, Espinosa de Henares se reconoció a sí misma. Un pueblo que recuerda con orgullo lo que ha construido y que mira con serenidad lo que aún está por venir.
El 40 aniversario del colegio y la inauguración de la Escuela Infantil Cascabelitos no fueron solo actos, sino un relato vivo de continuidad.


Y allí estuvo GuadaRed, periódico de la provincia de Guadalajara y del Corredor del Henares, para dar cuenta de estos momentos tan significativos, en los que cada pequeño paso suma en la lucha contra la despoblación y en la construcción de nuevas oportunidades en los pueblos de la provincia de Guadalajara, donde la educación y la vida compartida siguen siendo una forma de futuro.


















