Guadalajara despidió el Carnaval 2026 en Guadalajara como mandan las tradiciones: con fuego, sátira y emoción compartida. El Entierro de la Sardina en Guadalajara, declarado de Interés Turístico Provincial, volvió a convertirse en ese ritual colectivo que mezcla ironía y despedida, bullicio y nostalgia, en una tarde en la que, esta vez sí, la lluvia decidió conceder tregua.
Un cortejo entre risas y ceniza
Desde la Concatedral de Santa María partió el cortejo fúnebre más festivo del año. Ocho AMPAs, acompañadas por cerca de 350 participantes entre escolares y figurantes, avanzaron por las calles del centro con sus sardinas artesanales, creadas con paciencia y fantasía en las aulas. Cada paso era una mezcla de teatro popular y celebración, de duelo fingido y alegría verdadera.

El desfile culminó, por primera vez, en la Plaza de España, ante la silueta majestuosa del Palacio del Infantado. Allí, bajo su fachada iluminada por la tarde invernal, tuvo lugar el simbólico enfrentamiento entre Don Carnal y Doña Cuaresma, ese diálogo eterno entre el exceso y la penitencia que cada año marca el tránsito hacia otro tiempo.
El fuego que clausura la fiesta
La alcaldesa, Ana Guarinos, acompañada por el concejal de Festejos, Santiago López Pomeda, y otros miembros de la Corporación municipal, arropó una tradición que forma parte del pulso sentimental de la ciudad.
Después llegó el instante más esperado. Los Bomberos prendieron la sardina —la misma que el pasado año escapó a las llamas por culpa de la lluvia— y el fuego comenzó su danza. Las chispas ascendían mientras los más pequeños miraban con asombro cómo el Carnaval se transformaba en ceniza. El resplandor de la hoguera se reflejaba en la piedra del Palacio del Infantado, componiendo una imagen poderosa, casi ceremonial, para sellar el final de las fiestas.
Migas calientes para cerrar el invierno
Y como todo buen ritual popular, la despedida tuvo sabor compartido. Tras la quema, el público se reunió en torno a las tradicionales migas castellanas y al caldo caliente. Con 110 kilos de pan en seco se sirvieron alrededor de 2.000 raciones que reconfortaron manos y gargantas, prolongando la conversación y el calor humano en la fría tarde de febrero.

El Ayuntamiento quiso agradecer la implicación de AMPAs, del grupo Mascarones, de la comparsa de gigantes y cabezudos, trabajadores municipales y voluntarios, piezas indispensables para que el Entierro de la Sardina en Guadalajara conserve su fuerza año tras año.
Así, entre humo y cucharas de madera, Guadalajara puso punto final al Carnaval 2026 en Guadalajara. La fiesta se apagó en la hoguera, pero dejó encendida la certeza de que las tradiciones, cuando son compartidas, nunca se consumen del todo.

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