El deporte provincial dice adiós a una de sus citas más emblemáticas.
El Triatlón de Pálmaces no se celebrará en 2026 tras más de tres décadas de historia, según ha anunciado la organización mediante un emotivo comunicado que ha causado un fuerte impacto en el panorama deportivo de Guadalajara.
La prueba, considerada una de las más queridas del calendario nacional, pone fin —al menos por ahora— a una trayectoria que convirtió a esta pequeña localidad del norte de la provincia en un referente del triatlón español.
El principal motivo de la despedida es el desgaste acumulado después de más de 30 años organizando un evento de gran magnitud en un municipio de reducidas dimensiones. Desde el equipo organizador explican que el esfuerzo continuado ha sido determinante para tomar esta decisión, que también afecta a la Travesía de Pálmaces y al Trail del Picozo, pruebas que acompañaban al triatlón y completaban un fin de semana deportivo muy esperado por participantes y aficionados.
Durante tres décadas, el Triatlón de Pálmaces logró consolidarse como una cita de culto para triatletas de toda España. Sus particulares distancias —1.800 metros de natación, 60 kilómetros de ciclismo y 12 kilómetros de carrera a pie—, unidas al ambiente cercano y al apoyo de todo el pueblo, hicieron de esta competición algo único. No faltaban los tramos exigentes, como el viento camino de Atienza o las conocidas rampas de “La Bruja”, que se convirtieron en símbolos de la dureza y autenticidad de la prueba.
En su despedida, la organización ha querido agradecer especialmente la implicación de Ramón, figura clave para mantener viva la prueba durante tantos años, así como la labor de voluntarios, patrocinadores y vecinos. También han tenido palabras de reconocimiento para los triatletas que, edición tras edición, llenaban de vida las calles de la localidad y contribuían a crear un ambiente deportivo difícil de igualar.
Pese al tono de adiós, el comunicado deja una puerta abierta al futuro. Los organizadores señalan que la continuidad dependerá de que alguien recoja el testigo y asuma la organización de las pruebas deportivas en la localidad. Mientras tanto, el Triatlón de Pálmaces se despide dejando una huella imborrable en el deporte de Guadalajara, donde el cronómetro convivía con la tradición y el compañerismo, y donde el clásico melón con jamón final era casi tan esperado como la línea de meta.
El anuncio supone un duro golpe para el calendario deportivo provincial, que pierde una de sus citas más auténticas y con mayor identidad. Por ahora, el futuro queda en el aire, pero el recuerdo de estas más de tres décadas seguirá muy presente entre quienes vivieron el espíritu del Triatlón de Pálmaces, mucho más que una simple competición deportiva.







