El CD Marchamalo ha querido rendir homenaje a uno de los nombres que forman parte de su memoria histórica. El club gallardo recuerda estos días a Francisco Sainz Seguido, conocido cariñosamente como Paco, entrenador del primer equipo en las temporadas 1976-1977 y 1977-1978, recientemente fallecido a los 88 años.
Un referente en la historia del CD Marchamalo
Paco Sainz Seguido llegó al banquillo del CD Marchamalo con apenas 38 años, en una etapa especialmente competitiva. El equipo militaba en una liga exigente, con desplazamientos a Madrid, Ávila y Segovia, en una época marcada por los viajes interminables en autobús, los campos históricos y un fútbol mucho más directo y auténtico.
Las crónicas deportivas de aquellos años ya hablaban de un conjunto con grandes posibilidades de crecimiento y aspiraciones de ascenso. Bajo su dirección, el equipo consolidó una identidad basada en el esfuerzo colectivo y la disciplina, valores que aún hoy forman parte del ADN del club.
“No soy milagrero”: una filosofía de vida
Entre los recuerdos recuperados tras su fallecimiento destaca un artículo de prensa que el propio Paco conservó durante décadas. El titular era tan sencillo como revelador:
“No soy milagrero”.
En aquella entrevista, el técnico restaba importancia a su figura y atribuía los méritos al grupo:
“La marcha que ahora lleva el Marchamalo obedece en exclusiva al trabajo de todos”, aseguraba.
También destacaba la implicación de la plantilla, subrayando que “los jugadores están respondiendo a las mil maravillas”.
Esa forma de entender el fútbol —desde la humildad, el compromiso y la confianza en el vestuario— definió su paso por el club y dejó una huella que todavía perdura.
Un legado que sigue vivo en Marchamalo
Aunque el paso del tiempo haya podido difuminar su nombre para las generaciones más jóvenes, quienes han vivido de cerca la trayectoria del CD Marchamalo saben que Francisco Sainz Seguido forma parte de su historia sentimental.
Desde la entidad han querido trasladar su pésame a familiares y allegados, al tiempo que reivindican su figura como ejemplo de dedicación silenciosa y amor por el deporte. Este homenaje no busca grandes focos, sino mantener vivo el recuerdo de un entrenador que prefirió siempre el trabajo discreto al protagonismo.
El CD Marchamalo despide así a uno de sus técnicos históricos con un mensaje sencillo y sentido: gracias por tu legado.
Descansa en paz, Paco.







