Suspendido sobre un peñasco y rodeado de silencio, el Castillo de Zafra es una de las fortalezas medievales más espectaculares y desconocidas de España. De bastión fronterizo en la Edad Media a escenario clave de Juego de Tronos, este enclave de Guadalajara une historia, paisaje y leyenda.
Castillo de Zafra, la fortaleza de piedra que emergió de la roca y conquistó al mundo
Hay lugares que no se descubren: se revelan. El Castillo de Zafra, encaramado a una afilada cresta rocosa en el corazón de la provincia de Guadalajara, es uno de ellos. Aislado, silencioso y aparentemente inaccesible, este castillo medieval parece más una prolongación de la montaña que una obra humana. Desde lo alto de la Sierra de los Castillejos, domina un territorio áspero y hermoso, el histórico Señorío de Molina, donde la piedra y el tiempo han aprendido a convivir.

Un castillo roquero único en España
Construido en el siglo XII, el Castillo de Zafra es uno de los mejores ejemplos conservados de castillo roquero en España. Su singularidad reside en la manera en que la fortaleza aprovecha la propia formación geológica como defensa natural: la roca no solo sostiene el edificio, sino que forma parte de sus muros, creando un conjunto casi orgánico, perfectamente integrado en el paisaje.
Ubicado entre Hombrados y Campillo de Dueñas, en plena comarca de Molina-Alto Tajo, su aislamiento fue durante siglos su mayor fortaleza. No había aldeas cercanas, ni caminos evidentes, ni recursos fáciles para un ejército invasor. Todo jugaba a favor de una defensa que las crónicas medievales llegaron a calificar como prácticamente inexpugnable.
Bastión fronterizo y escenario de grandes conflictos medievales
Durante la Edad Media, el Castillo de Zafra tuvo un papel estratégico clave como fortaleza fronteriza entre los reinos cristianos y musulmanes. Pasó a manos de la influyente familia Lara, señores de Molina, y vivió su época de máximo esplendor tras la reconquista cristiana liderada por Alfonso I el Batallador.
Uno de los episodios más relevantes de su historia fue el asedio de las tropas del rey Fernando III de Castilla contra Gonzalo Pérez de Lara, tercer señor de Molina. El enfrentamiento, que no logró doblegar la fortaleza por la fuerza, culminó con la conocida Concordia de Zafra, consolidando la fama del castillo como uno de los más resistentes de la península.

Del olvido a la resurrección: la huella de Antonio Sanz Polo
Con la unión de las coronas de Castilla y Aragón, el castillo perdió su valor estratégico y fue cayendo lentamente en el abandono. Durante siglos, el viento, la lluvia y el silencio fueron sus únicos habitantes, hasta que en 1971 un vecino molinés, Antonio Sanz Polo, decidió cambiar su destino.
Adquirió las ruinas por apenas 30.000 pesetas y, con medios propios, inició una restauración tan discreta como decisiva. Reconstruyó parte de la muralla, la Torre del Homenaje y la Torre de Poniente, devolviendo al castillo su silueta afilada y su inconfundible forma de barco de piedra varado en la montaña. Hoy, su legado permanece en manos de sus nietos y en la mirada asombrada de quienes lo descubren.
Cuando Poniente tuvo acento de Guadalajara
El salto definitivo a la fama internacional llegó con la sexta temporada de Juego de Tronos. El Castillo de Zafra fue elegido como escenario para representar la mítica Torre de la Alegría, una de las localizaciones más importantes de la serie.
En ese episodio, el espectador asiste a una de las revelaciones clave de la saga: Ned Stark llega al rescate de su hermana Lyanna, dando origen a uno de los mayores giros argumentales de la historia televisiva reciente. Desde entonces, una frase resuena con ironía y orgullo local: Jon Nieve nació en Guadalajara.

Una visita que es también un viaje
Llegar al Castillo de Zafra forma parte de la experiencia. Desde la N-211, tras dejar atrás Molina de Aragón, un desvío por la GU-416 conduce hasta Hombrados. A partir de ahí, una pista forestal de grava atraviesa dehesas y praderas hasta que, de pronto, las torres emergen en el horizonte.
El castillo no se puede visitar por dentro, pero el sendero que conduce hasta su base permite apreciar cada ángulo de una fortaleza que parece desafiar las leyes del equilibrio. No es difícil imaginar cómo este enclave resistió asedios durante meses gracias a su aljibe interior y a su posición dominante.
Molina-Alto Tajo: mucho más que un castillo
La visita al Castillo de Zafra es la excusa perfecta para descubrir una de las comarcas más desconocidas y sorprendentes de Castilla-La Mancha:
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Molina de Aragón, con su imponente castillo, su judería y su trazado medieval
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El Barranco de la Hoz, uno de los paisajes más sobrecogedores del Parque Natural del Alto Tajo
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Pueblos con encanto como Checa, Poveda de la Sierra o Zaorejas
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El Castillo de Castilnuevo, refugio histórico de nobles como Doña Blanca de Navarra
Un castillo que ya es parte de la memoria colectiva
Durante siglos oculto al gran público, hoy el Castillo de Zafra es símbolo del patrimonio histórico de Guadalajara y ejemplo de cómo un enclave olvidado puede convertirse en icono cultural sin perder su esencia. Historia, paisaje y ficción se entrelazan en un lugar donde la piedra sigue hablando.








