Castilla-La Mancha forma a 9.329 agricultores y ganaderos en digitalización. La gran pregunta: ¿basta la tecnología para frenar la despoblación?
9.329 agricultores formados en digitalización: ¿y ahora qué?
Castilla-La Mancha ha formado a 9.329 agricultores y ganaderos en competencias digitales durante 2025 y 2026. La Junta cifra en más de 1,2 millones de euros la inversión realizada para acercar la tecnología al campo. El dato es contundente. La pregunta, quizá, es qué ocurre después, cuando termina el curso y toca volver al pueblo, a la explotación y a la realidad de cada día.
Hay cifras que suenan bien en una nota de prensa. 9.329 agricultores y ganaderos formados en competencias digitales es una de ellas. También los 1,2 millones de euros de inversión destinados al programa.
El anuncio lo ha realizado este martes el comisionado del Reto Demográfico, Jesús Alique, durante la II Edición del Curso de Verano ‘Seguros Inclusivos: Seguros agrarios como mecanismo para fijar la población en el ámbito rural’, celebrado en Toledo.
La formación, gratuita y desarrollada durante 2025 y 2026, pretende que los profesionales del campo conozcan herramientas digitales que puedan ayudarles en la gestión de sus explotaciones.
Hasta ahí, todo encaja.
Porque nadie discute ya que el campo necesita tecnología. La cuestión es si digitalizar una explotación basta para fijar población en un pueblo.
El campo se digitaliza, pero el reto está fuera de la pantalla
Según ha explicado Alique, las nuevas tecnologías pueden contribuir a mejorar la rentabilidad, sostenibilidad y competitividad de las explotaciones agrícolas y ganaderas.
También ha defendido que ningún profesional del sector debe quedarse atrás ante la transformación tecnológica y energética que está viviendo el medio rural.
Es un objetivo razonable. Y necesario.
Pero hay otra realidad que no aparece en la pantalla del ordenador ni en la aplicación de gestión de una explotación: un pueblo necesita algo más que conexión digital para que alguien decida quedarse a vivir en él.
Necesita actividad económica, servicios, transporte, vivienda, atención sanitaria, colegios, oportunidades laborales y, sobre todo, jóvenes que puedan imaginar allí su futuro.
La tecnología puede ayudar. Difícilmente puede hacerlo todo.
1.552 jóvenes se han incorporado al campo
El Gobierno regional también ha puesto sobre la mesa otro dato: 1.552 jóvenes se han incorporado al sector agrícola durante la actual legislatura gracias a las ayudas para crear sus propias empresas agrarias.
El 33% son mujeres, según los datos facilitados por la Junta.
Si se amplía la mirada hasta 2015, son más de 5.300 jóvenes los que han participado en este programa de incorporación al campo, con un presupuesto de 75 millones de euros en dos años para impulsar el relevo generacional.
Aquí aparece otra de las grandes preguntas del medio rural: ¿cuántos de esos jóvenes podrán construir realmente un proyecto de vida estable en su pueblo?
Porque incorporar jóvenes al campo no significa únicamente conseguir que entren en una explotación. También implica que puedan vivir, trabajar y desarrollar allí buena parte de su vida.
Más de 200 actuaciones contra la despoblación
La formación digital forma parte, según el Ejecutivo autonómico, de las más de 200 actuaciones de la Estrategia Regional frente a la Despoblación.
La estrategia pretende desarrollar las medidas contempladas en la Ley contra la Despoblación y actuar sobre uno de los grandes problemas de Castilla-La Mancha: mantener vivos sus territorios rurales.
Y aquí los números vuelven a ser importantes.
Pero también lo son las preguntas.
Porque despoblación no es una estadística cuando se mira desde la plaza de un pueblo que pierde vecinos, desde un negocio que cierra o desde una explotación que busca quién tome el relevo.
La digitalización puede ser una herramienta. Las ayudas pueden ser otra. La formación, otra más.
El verdadero examen llega cuando todas esas medidas tienen que funcionar juntas y traducirse en algo bastante menos vistoso que una cifra: personas que deciden quedarse.
¿Y qué ocurre en los pueblos de Guadalajara?
La pregunta también mira directamente a Guadalajara.
La provincia tiene un medio rural muy diverso, desde municipios próximos al Corredor del Henares hasta pequeños pueblos de la Sierra Norte de Guadalajara, La Alcarria o el Señorío de Molina. En muchos de ellos, agricultores y ganaderos conocen de sobra la necesidad de modernizar sus explotaciones.
Pero también conocen la otra cara del problema.
No basta con enseñar a utilizar una herramienta digital si después vivir en el pueblo sigue siendo cada vez más difícil.
Por eso, cuando se habla de reto demográfico en Guadalajara, quizá convenga mirar algo más que las cifras de cursos impartidos o millones presupuestados.
Conviene mirar los pueblos.
Mirar quién abre la persiana por la mañana. Quién trabaja la tierra. Quién se queda cuando otros se marchan. Quién vuelve. Y, sobre todo, quién está dispuesto a quedarse si encuentra las condiciones para hacerlo.
Porque al final, la pregunta incómoda no es cuántos agricultores saben utilizar una herramienta digital.
La pregunta es mucho más sencilla:
¿Cuántos podrán seguir viviendo de su pueblo dentro de diez, veinte o treinta años?
Y esa respuesta no cabe en una pantalla.







