Hoy celebramos el Día Internacional del Croissant: historia, secretos y sabor que conquista al mundo
Hoy, 30 de enero, las panaderías de todo el mundo se llenan del aroma inconfundible de la mantequilla recién horneada. Es el Día Internacional del Croissant, la excusa perfecta para detenernos un momento y disfrutar de esa pieza hojaldrada que ha conquistado paladares en cafés, desayunos y brunchs de cualquier rincón del planeta.
Más allá de ser un bollo dorado y crujiente, el croissant es historia, tradición y creatividad. Y, si me permites un guiño de chef: entiendo perfectamente la confusión con su nombre. Suena de manera distinta en francés y en español, y a veces la escribimos “como Dios nos da a entender”.
Croissant, cruasán, medialuna… ¿cómo se dice?
Si eres de los que aman la precisión (o simplemente quieres impresionar), aquí va la guía rápida:
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En francés: Croissant, palabra que significa “creciente”, por su forma de luna en cuarto creciente. Lo verás en pastelerías gourmet y menús internacionales.
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En español: Cruasán, adaptación fonética según la RAE. Su plural correcto: cruasanes.
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Otras versiones: En Latinoamérica, lo llaman medialuna (Argentina, Uruguay, Chile) o cuernito/cangrejito (Centro y Sudamérica).
Sí quieres sonar elegante, usa Croissant. Si prefieres ser fiel al español, cruásan.
Un viaje en el tiempo: de Viena a París
Aunque lo asociamos con Francia, el croissant nació en Austria. La leyenda dice que durante el asedio otomano a Viena en 1683, panaderos que trabajaban de madrugada descubrieron túneles que planeaban infiltrarse en la ciudad. Para celebrar la victoria, crearon un pan en forma de media luna, símbolo de la bandera otomana, que más tarde se conoció como kipferl.
Con el tiempo, la receta cruzó los Alpes: María Antonieta la llevó a Francia y, siglos después, los panaderos parisinos perfeccionaron la técnica del hojaldre con mantequilla, logrando ese interior ligero y esas capas doradas que hoy identificamos como el croissant clásico.
Cómo hacer un croissant de maestro
Hacer un croissant profesional no es tarea fácil. Requiere paciencia, técnica y unos cuantos secretos que todo chef respeta:
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Temperatura controlada: Mantén masa y mantequilla frías. Si se calientan, se pierde el hojaldre.
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Mantequilla de calidad: Mínimo 82% de grasa para que sea flexible y no rompa la masa.
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Reposos estratégicos: Entre cada doblez, la masa necesita descansar para que se formen los alveolos perfectos.
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Fermentado final: Deja que casi dupliquen su tamaño y tiemblen ligeramente antes de hornear.
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Corte y enrollado: Triángulos limpios y enrollado suave, estirando ligeramente la punta para más vueltas y diseño elegante.
Pincela con huevo dos veces: antes y después de hornear para un brillo irresistible.
El croissant de hoy: clásico y creativo
El croissant ya no es solo mantequilla y harina. Hoy hay:
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Clásicos de mantequilla o chocolate
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Rellenos de crema, almendra o frutas
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Versiones saladas, con jamón, queso o vegetales
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Opciones veganas y sin gluten, respetando la técnica del hojaldre
Cada versión mantiene la esencia: capas crujientes, doradas y un interior ligero que se deshace en la boca.
Más que un bollo: un símbolo global
Desde GuadaRed te animamos a celebrar el Día Internacional del Croissant como mejor sabes: manchándote las manos de harina en casa, disfrutando de uno recién horneado en alguna de las cafeterías de Guadalajara, o apostando por el sabor auténtico comprándolo en tu obrador artesanal de confianza. Porque el croissant —o cruasán, si lo prefieres— es mucho más que un bollo: es historia, cultura y un placer que se comparte alrededor de la mesa.
Hoy, 30 de enero, regálate una pausa, deja que el aroma de la mantequilla haga su magia y celebra esta joya de la pastelería francesa como se merece.







