El 2 de febrero, mientras en Estados Unidos el Día de la Marmota marca el pulso del invierno, en la provincia de Guadalajara “Las Candelas” se vive con procesiones, hogueras y la tradicional salida de la Botarga, una fecha cargada de simbolismo que une folclore, memoria colectiva y el anuncio del cambio de estación.
Cada 2 de febrero, mientras el invierno avanza y la luz comienza a ganar terreno a las horas de oscuridad, en Estados Unidos y Canadá se vuelve a mirar hacia la naturaleza para buscar una respuesta ancestral. Es el Día de la Marmota, una tradición que, año tras año, concentra miradas y curiosidades en torno al despertar de un animal que, según su sombra, anuncia si el frío se resistirá o si la primavera está ya en camino.
La escena se repite desde hace más de un siglo: una marmota emerge de su madriguera tras la hibernación y, en función de si percibe o no su sombra, se interpreta el augurio. Si el cielo está despejado y el animal regresa a su refugio, el invierno se alargará seis semanas más; si permanece fuera, la tradición dicta que el buen tiempo se aproxima. Más allá de su valor científico, el ritual conserva intacta su fuerza simbólica, heredera de antiguas prácticas europeas que vinculaban el comportamiento de la naturaleza con el paso de las estaciones.
El origen del Día de la Marmota se remonta a celebraciones anteriores al propio continente americano. En Europa, el 2 de febrero estaba ligado a la festividad cristiana de la Candelaria, una fecha marcada por la bendición de velas y por la esperanza de que el invierno comenzara a retirarse. En países como Alemania, estas creencias se entrelazaron con la observación de animales hibernantes, como el tejón, cuya sombra servía para anticipar el clima. Cuando los inmigrantes alemanes cruzaron el Atlántico en el siglo XVIII, llevaron consigo estas costumbres y las adaptaron al nuevo territorio, eligiendo a la marmota como sustituta natural.
Con el paso del tiempo, la pequeña localidad de Punxsutawney, en Pensilvania, se convirtió en el corazón de esta celebración. Allí, desde 1887, Punxsutawney Phil protagoniza cada año una ceremonia que combina folclore, música y expectación colectiva. Vestidos con esmoquin y sombrero de copa, los miembros del Punxsutawney Groundhog Club anuncian la predicción ante miles de visitantes y una audiencia mediática que trasciende fronteras. La popularidad de Phil se disparó a raíz del estreno de la película Groundhog Day en 1993, que convirtió al Día de la Marmota en un icono cultural reconocido en todo el mundo.
Después de su gran momento de protagonismo, Phil vuelve a su jaula y es transportada de nuevo al lugar en el que vive durante todo el año: una gran madriguera ubicada en la Biblioteca Memorial Punxsutawney, Pensilvania, bajo un clima específico y controlado. Eso siempre que nadie disfrazado de Bill Murray la secuestre y se de a la fuga con ella, como ocurría en la desternillante película ambientada en este popular día.
En 2026, como marca la tradición, la cita volverá a celebrarse el lunes 2 de febrero, a primera hora de la mañana, cuando la luz del amanecer permita interpretar si la marmota ve o no su sombra. Un ritual que, aunque lejano geográficamente, conecta con celebraciones muy presentes en la cultura española.
En la provincia de Guadalajara, el 2 de febrero sigue siendo una fecha profundamente arraigada gracias a la celebración de la Virgen de la Candelaria. Procesiones, hogueras y ritos populares recuerdan esa relación ancestral entre la fe, la tierra y el paso del invierno. En este contexto, la salida de la Botarga adquiere un significado especial. En Retiendas, la Botarga recorre las calles con su traje de vivos colores, cencerros y máscara, evocando un ritual de origen antiguo que dialoga con los mismos símbolos que dieron lugar al Día de la Marmota: la purificación, el cambio de ciclo y la esperanza de una primavera cercana.
Junto a Retiendas, otros municipios como Arbancón, donde las Candelas están declaradas Fiesta de Interés Turístico Provincial, El Casar, Tabladillo (Pareja) o Pioz han celebrado estos días una tradición que sigue formando parte de la identidad colectiva de la comarca.
Este lunes 2 de febrero, día de la Candelaria, es además festivo en numerosos puntos de España. La fecha cobra una relevancia especial en Tenerife, donde este año ha sido bautizada como el Día de Tenerife, coincidiendo con la festividad más destacada del Cabildo insular. También es festivo local en Palencia y en otras localidades del país. Desde el Cabildo de Tenerife se ha subrayado la voluntad de que la isla cuente con un día propio que represente su historia compartida, sus tradiciones y, sobre todo, a su gente.
“El 2 de febrero es una fecha que vive en la memoria colectiva de Tenerife y que forma parte de nuestra manera de sentir y entender la isla”, señalan desde la institución.
A todo ello se suma el significado religioso del día, ya que el santoral cristiano conmemora la Presentación del Señor, una celebración asociada a la luz, símbolo recurrente en la Candelaria, en las botargas y, de algún modo, también en el Día de la Marmota. Tradiciones distintas, separadas por océanos, pero unidas por la misma necesidad humana de interpretar el tiempo, la naturaleza y la esperanza de que el invierno, poco a poco, empiece a despedirse.








