Comienzan las obras de rehabilitación del Laboratorio de los Ingleses en Guadalajara tras los requerimientos de la Junta
Los trabajos de rehabilitación del Laboratorio de los Ingleses en Guadalajara ya han comenzado después de los requerimientos realizados por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha a la propiedad del inmueble. Este edificio histórico, situado junto a la carretera CM-101, es de titularidad privada y se encuentra vinculado a la antigua Real Fábrica de Paños de Guadalajara, una de las industrias más relevantes de la provincia durante el siglo XVIII.
El inmueble, construido entre 1786 y 1787, presenta actualmente un precario estado de conservación, lo que motivó la intervención de la Delegación de Educación, Cultura y Deportes en Guadalajara, que instó a los propietarios a cumplir con su obligación de conservación del patrimonio.
Un edificio histórico declarado Bien de Interés Patrimonial
El Laboratorio de los Ingleses fue declarado Bien de Interés Patrimonial (BIP) en 2016 por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. En una inspección realizada en 2023 por técnicos del Servicio de Cultura se constató el deterioro de la cubierta del edificio, cuya falta de mantenimiento estaba comprometiendo la estructura.

Desde la administración regional se realizan inspecciones periódicas sobre bienes protegidos para garantizar que sus propietarios —ya sean administraciones públicas o particulares— cumplan con las obligaciones de conservación establecidas en la Ley 4/2013 de Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha. Cuando se detectan deficiencias, se emiten requerimientos formales para evitar el deterioro o la pérdida de estos elementos históricos.
En el caso del Laboratorio de los Ingleses en Guadalajara, la Junta envió varios requerimientos a la propiedad para que actuara sobre el inmueble. Finalmente, el pasado año la Delegación aprobó y autorizó el proyecto básico y de ejecución para la rehabilitación de la cubierta, lo que ha permitido iniciar ahora las obras.
Primera fase: rehabilitación de la cubierta
Los trabajos que se están ejecutando en esta primera fase se centran en la restitución de la cubierta del edificio, con el objetivo de frenar el deterioro estructural y garantizar la conservación del conjunto.
El proyecto contempla mantener el volumen original del inmueble y reproducir la estructura de madera existente, actualmente muy deteriorada, respetando las características y materiales históricos. Una vez concluyan estas actuaciones, está previsto desarrollar un segundo proyecto para intervenir en otros elementos del edificio y asegurar su conservación a largo plazo.
El delegado de Educación, Cultura y Deportes en Guadalajara, Ángel Fernández-Montes, ha visitado el inmueble acompañado por técnicos del Servicio de Cultura, representantes de la propiedad y de la empresa encargada de la obra para comprobar sobre el terreno el avance de la rehabilitación del Laboratorio de los Ingleses.
Durante la visita, Fernández-Montes destacó la importancia de la vigilancia institucional sobre el patrimonio: mantener estos edificios permite preservar las huellas de la historia de la provincia y recordar el papel que desempeñaron en el desarrollo económico e industrial de Guadalajara.
El origen del Laboratorio de los Ingleses
El proyecto original del edificio fue diseñado por Fray Eugenio Valcázar, Diego García y Feliciano de la Isequilla. Su finalidad inicial era alojar a trabajadores especializados procedentes de Inglaterra que, a través de un agente irlandés, fueron contratados para impulsar la producción de nuevos paños en la Real Fábrica de Paños de Guadalajara.
Con el tiempo, el edificio resultó insuficiente para las necesidades productivas y terminó transformándose en Oficina de Tintes. De aquella época se conserva un plano fechado el 24 de marzo de 1788, firmado por Diego García, que describe el alzado, la sección y la distribución interior del inmueble.
Tras el cierre de la fábrica, el Laboratorio de los Ingleses en Guadalajara tuvo diversos usos. El último fue un taller de carpintería, etapa durante la cual se modificó parte de su estructura interior para crear un espacio más diáfano mediante vigas de hierro roblonadas.
Con el paso del tiempo el edificio quedó abandonado, lo que provocó el deterioro que ahora se intenta revertir con esta rehabilitación del patrimonio histórico en Guadalajara, un paso clave para preservar uno de los testimonios de la antigua actividad industrial de la ciudad.







