Cogolludo celebra la tradicional Romería del Val con misa, procesión del Cristo y la Virgen y una jornada de convivencia junto al río Aliendre.
Cogolludo celebra la tradicional Romería del Val junto al río Aliendre
La jornada reunió a vecinos y peregrinos en torno a la ermita del Val, una construcción del siglo XVI vinculada a una antigua cofradía
Cogolludo volvió a mirar este domingo a una de sus tradiciones más arraigadas con la celebración de la Romería del Val, una jornada que cada año combina devoción, historia y encuentro entre vecinos en un entorno especialmente ligado a la identidad del municipio.
El punto central de la celebración fue la ermita del Val, donde el párroco de Cogolludo, don Mauricio, ofició la Santa Misa ante los asistentes.
El templo, cuya construcción se remonta al siglo XVI, ya estaba entonces vinculado a una cofradía, una muestra de la larga tradición religiosa que acompaña a esta celebración en Cogolludo.

Tres vueltas alrededor de la ermita
Uno de los momentos más significativos de la jornada llegó con la procesión de las imágenes del Cristo y la Virgen del Val. Las dos tallas recorrieron el entorno de la ermita dando tres vueltas al templo, manteniendo así uno de los rituales asociados a esta romería.
Ambas imágenes tienen, además, un significado especial para la historia reciente de Cogolludo. Según la tradición recogida en la localidad, son las únicas tallas del municipio que no fueron quemadas durante la Guerra Civil.
Un detalle que añade todavía más valor a una celebración que, generación tras generación, continúa formando parte del calendario de los vecinos.
Una tarde de convivencia junto al Aliendre
Tras los actos religiosos, la romería continuó en un ambiente mucho más distendido. Con la caída de la tarde, los peregrinos se desplazaron hasta la zona de las choperas del río Aliendre, donde compartieron comida, bebida y conversación.
La climatología también quiso acompañar. Las temperaturas y el buen tiempo permitieron disfrutar de una jornada festiva al aire libre, alargando la convivencia entre quienes participaron en esta tradicional cita de Cogolludo.
Más allá de su carácter religioso, la Romería del Val volvió a convertirse así en un punto de encuentro para vecinos y visitantes, en una de esas jornadas en las que tradición y vida cotidiana terminan caminando juntas.







