Cogolludo celebra San Antón adaptándose al mal tiempo y manteniendo viva la tradición
El municipio de Cogolludo ha vuelto a rendir homenaje este viernes a San Antón, patrón de los animales, en una jornada marcada por la climatología adversa pero cargada de tradición, convivencia y sabor popular.
Las inclemencias meteorológicas impidieron que los vecinos acudieran, como es habitual, a la misa en la ermita de San Antón, un templo del siglo XVI situado junto a la cerca que rodea el convento del Carmen, al final del camino del Berral. En su lugar, la celebración litúrgica se trasladó a la Iglesia de Santa María, donde se desarrolló la Santa Misa.
Durante el oficio religioso se realizaron en el interior del templo las tres vueltas rituales, que tradicionalmente se hacen alrededor de la ermita, en honor al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Al finalizar, el párroco don Mauricio llevó a cabo la esperada bendición de los animales, la mayoría perros, que acompañaron a sus dueños dentro de la iglesia.
La festividad de San Antón en Cogolludo es también un recuerdo vivo del pasado. En la posguerra, cuando la mecanización agrícola aún no se había extendido, eran mulas, caballos, burros o corderos los protagonistas de esta bendición, reflejo de una economía rural ligada estrechamente al campo y a los animales de labor.
La mañana continuó con uno de los momentos más esperados, especialmente por los más jóvenes: la degustación de los tradicionales molletes en las escuelas. Estos populares bollos de masa de pan rellenos de chorizo y lomo, con un huevo en el centro decorado con tiras de masa, volvieron a conquistar paladares y a reforzar la identidad gastronómica local.
Y como suele ocurrir en Cogolludo, siempre hay espacio para la sorpresa. En los alrededores de La Tahona de la Abuela se vivió un animado ambiente festivo gracias a la iniciativa de la Asociación gastronómica La Manuela, que preparó una paella popular muy celebrada por vecinos y visitantes.
La jornada, que se prolongó hasta bien entrada la tarde, coincidió además con la llegada de numerosos turistas. Muchos de ellos participaron en la visita guiada organizada por la oficina de turismo, quedando gratamente sorprendidos por el recorrido por el Palacio de los Duques de Medinaceli y la iglesia de Santa María.
Así, Cogolludo volvió a demostrar que, incluso cuando el tiempo no acompaña, sus tradiciones, su gastronomía y su patrimonio histórico siguen siendo un poderoso reclamo para vecinos y visitantes, manteniendo viva una festividad tan arraigada como San Antón.







