Castilla-La Mancha se enfrenta al reto de sustituir a 18.000 trabajadores autónomos en los próximos dos años
Castilla-La Mancha afronta un desafío importante en el ámbito laboral: en los próximos dos años, alrededor de 18.000 trabajadores autónomos dejarán su actividad por jubilación. Así lo ha advertido César García, secretario general de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) de la región, durante un encuentro con medios de comunicación.
García señaló que este contexto plantea decisiones clave sobre el modelo de tejido empresarial que Castilla-La Mancha desea impulsar en el futuro. Según sus palabras, muchos autónomos operan en sectores con bajo relevo generacional, sin empleados a su cargo en un 80% de los casos y con rendimientos económicos muy limitados, lo que ha llevado a hablar de una posible burbuja del emprendimiento.
Un dato relevante es que, de las 150.459 personas afiliadas al RETA en Castilla-La Mancha, el 49% declara ingresos mensuales inferiores a 900 euros, sin incluir a los 18.400 autónomos que no registran rendimientos. García destacó que, en algunos sectores, el número de actividades supera la capacidad del mercado:
“hay demasiados comensales para una tarta económica insuficiente”.
Sin embargo, matizó que el problema principal no es el acceso al autoempleo, sino la falta de dimensión estructural y económica de muchas actividades, derivada de análisis insuficientes de viabilidad, saturación de sectores o falta de acompañamiento a los nuevos emprendedores.
Durante 2025, Castilla-La Mancha experimentó un aumento en la afiliación al RETA, con 1.048 autónomos más que en 2024. Las provincias de Toledo, Guadalajara y Cuenca mostraron incrementos, mientras que Ciudad Real y Albacete registraron descensos. A nivel regional, el porcentaje de población ocupada en trabajo autónomo alcanza el 19,41%, superando en casi cuatro puntos la media nacional del 15,77%.
García resaltó la importancia del trabajo autónomo rural, especialmente en Cuenca, frente a provincias más industriales como Guadalajara. Según él, el autoempleo en zonas rurales ayuda a combatir la despoblación, genera riqueza y oportunidades, y requiere políticas activas de apoyo.
Otro aspecto destacado es el crecimiento de las mujeres autónomas, que ya representan un 34,5% de los afiliados al RETA en Castilla-La Mancha, dos puntos más que en el período anterior. Aunque el número de hombres autónomos descendió en algunas provincias, UPTA subraya la necesidad de promover el emprendimiento femenino para garantizar estabilidad económica y conciliación familiar.
En cuanto a los afiliados extranjeros, la región cuenta con 12.882, un 8,56% del total, cifra inferior a la media nacional. Además, la alta rotación de autónomos preocupa: en 2025 se registraron 70 ceses diarios, muchos sin información sobre las condiciones de salida, jubilación o deudas pendientes.
César García concluyó enfatizando la urgencia de políticas activas de crecimiento para fortalecer las unidades económicas y garantizar la sostenibilidad del trabajo autónomo en Castilla-La Mancha, especialmente ante la próxima jubilación masiva de miles de profesionales.








