El tabaquismo continúa siendo un factor clave en el aumento de la toxicidad de la radioterapia en pacientes con cáncer de mama, incluso con el uso de técnicas avanzadas como la IMRT hipofraccionada y la braquiterapia, según advierte la Dra. Ana Díaz Gavela.
Cáncer de mama: el tabaco sigue siendo un enemigo invisible en la radioterapia
Aunque la radioterapia moderna busca minimizar efectos secundarios, el tabaco sigue jugando en contra de las pacientes con cáncer de mama. Así lo confirma la Dra. Ana Díaz Gavela, jefa asociada del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, en su charla con el Dr. Antonio Maldonado Suárez en la plataforma de formación médica Doryos.
El tabaco no desaparece del radar
El equipo de Díaz Gavela publicó recientemente en Radiation Oncology un estudio que analiza cómo el tabaquismo impacta en pacientes tratadas con IMRT hipofraccionada y un boost con braquiterapia, tras cirugía conservadora. Aunque estas técnicas buscan reducir la toxicidad de la radioterapia, el hábito de fumar sigue aumentando los riesgos de complicaciones agudas y crónicas.
“Sabíamos que el tabaco era un enemigo en radioterapias clásicas, pero queríamos ver si en la radioterapia contemporánea seguía siendo un factor negativo. Y lo es”, explica la especialista.
Además, el estudio ajustó variables como diabetes, obesidad y volumen irradiado para obtener resultados más precisos.
Más allá de “fumadora o exfumadora”
En muchos servicios de radioterapia, el tabaquismo no se evalúa de forma estructurada. Para la Dra. Díaz Gavela, cuantificarlo y analizarlo en profundidad permitiría anticipar problemas y diseñar estrategias para minimizar la toxicidad en el cáncer de mama.
“No basta con saber si la paciente fuma o no; necesitamos datos claros y precisos”, añade.
Cesación tabáquica: la mejor aliada
El estudio también muestra que dejar de fumar un año antes no elimina todos los riesgos. Por eso, la especialista apuesta por programas de cesación tabáquica desde antes del diagnóstico y campañas de concienciación que involucren a atención primaria y a la sociedad. “
Nuestros hábitos no solo afectan el riesgo de desarrollar cáncer, también influyen en su tratamiento y evolución”, subraya.
El trabajo recibió gran apoyo en el Congreso Europeo de Oncología Radioterápica y deja claro que la colaboración entre especialidades es clave para mejorar la calidad de vida de las pacientes.
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