Cambio para los celíacos aprobado en el BOE | El pan sin gluten entra en la normativa de calidad alimentaria
El Gobierno ha dado un paso relevante en materia de salud y bienestar con la aprobación del Real Decreto 142/2026, publicado en el BOE, que actualiza la normativa sobre calidad alimentaria para adaptarla a las nuevas demandas del mercado y a los avances tecnológicos del sector. La medida introduce cambios que afectan a distintos productos de consumo habitual, aunque uno de los aspectos más destacados es la inclusión del pan sin gluten dentro de la regulación oficial del pan, una reivindicación histórica del colectivo de celíacos.
Hasta ahora, este tipo de productos no estaba contemplado de forma específica en la normativa, pese al crecimiento sostenido de la oferta dirigida a personas con intolerancias alimentarias. Con esta actualización, se establecen criterios claros que permitirán mejorar la trazabilidad de los alimentos y garantizar mayor transparencia para los consumidores. Además, la norma abre la puerta a que algunos productos elaborados sin harina puedan denominarse pan, siempre que cumplan los requisitos establecidos por la nueva legislación.
Cambios en productos de consumo habitual
La reforma no se limita al pan sin gluten, sino que introduce modificaciones en distintos alimentos presentes en la cesta diaria. En el caso de la horchata, por ejemplo, se permitirá su elaboración sin azúcares añadidos o con bajo contenido en azúcar, aunque se mantiene la prohibición del uso de edulcorantes y colorantes con el objetivo de preservar su carácter tradicional.
También se actualiza la regulación de las grasas, redefiniendo el concepto de “preparados grasos” para evitar que mezclas de aceite de oliva con otros aceites vegetales se comercialicen bajo esa denominación. En el sector de las galletas, se elimina el límite máximo de cenizas, una medida que facilitará el desarrollo de nuevas recetas con ingredientes como harinas integrales o fibras, alineadas con la tendencia hacia una alimentación saludable.
Otros productos también experimentan ajustes. En los vinagres se reconocen prácticas tradicionales y se flexibilizan algunos parámetros, especialmente en aquellos con denominaciones de calidad. En los derivados cárnicos se regulan menciones como “natural” o “artesano”, se reconoce el “jamón de pavo” y se refuerza la trazabilidad alimentaria en productos curados. Además, las aceitunas deberán presentar un etiquetado más claro en cuanto a los rellenos, con el fin de mejorar la información al consumidor.
Más control y transparencia en el mercado alimentario
El nuevo marco normativo también refuerza los mecanismos de control. Las autoridades contarán con herramientas más actualizadas para verificar el cumplimiento de los estándares de calidad alimentaria y revisar la información del etiquetado. Este refuerzo pretende aumentar la confianza de los consumidores y garantizar que los productos que llegan al mercado cumplen con lo anunciado.
En conjunto, la actualización busca modernizar la legislación española, eliminar normas obsoletas y adaptarse a las exigencias europeas. La nueva regulación pone el foco en la seguridad alimentaria, la innovación y la transparencia, respondiendo a un mercado cada vez más orientado hacia la salud y bienestar de los ciudadanos.







