Alovera cierra con gran participación sus fiestas de la Virgen de la Paz pese al tiempo
Las fiestas de la Virgen de la Paz en Alovera han concluido con una notable participación, demostrando que, pese a las bajas temperaturas y el clima adverso, la tradición sigue muy viva en el municipio. Para generaciones de aloveranos y aloveranas, enero marca en el calendario unos días muy especiales dedicados a la patrona, que mantienen un arraigo profundo aunque sean menores en comparación con las celebraciones de septiembre.
El inicio de las fiestas estuvo marcado por el traslado desde la ermita el día de San Ildefonso. Aunque el tiempo no acompañó, los vecinos disfrutaron de los tradicionales bollos de la paz, acompañados por la música de la banda Villahermosa de Alovera, en un evento que une gastronomía, música y generaciones.

El sábado se celebró la jornada principal con los actos religiosos de eucaristía y procesión, presididos por el obispo de la diócesis Sigüenza-Guadalajara, Monseñor Julián Ruiz Martorell. Posteriormente, la carpa se convirtió en el centro de la diversión con un vermut amenizado por charanga, hinchables y actividades para los más pequeños. El show musical infantil, con canciones de Disney adaptadas, llenó todos los asientos y permitió que los niños y niñas disfrutaran de una animación completa.
Entre las novedades destacadas de este año, el concurso de tortillas consolidó su segunda edición con la participación de 22 vecinos. Un jurado compuesto por voluntarias de Cáritas evaluó cada preparación y otorgó premios a la tortilla más original, más sabrosa y más equilibrada, en una entrega de diplomas que subió al escenario a los ganadores.
La merienda popular también volvió a atraer a numeroso público, con setecientos pases vendidos que permitieron disfrutar de limonada y montado de chorizo por un euro, fomentando la colaboración con el comercio local. La tarde y noche continuaron con tres conciertos en la carpa, desde rock de los años 80 y 90, pasando por ritmos flamencos, hasta un cierre con DJ local que reunió a cientos de adolescentes. Esta programación contó con la participación de la Federación de Peñas de Alovera, que por primera vez se involucró activamente en la organización.

El domingo estuvo dedicado al humor con el monólogo del manchego Agustín Durán, que regresó al municipio tras el éxito de su actuación hace tres años. Seis cientos personas disfrutaron de risas, música y cercanía con el artista.
Finalmente, el lunes, día festivo local sin colegio, se ofreció una actividad innovadora para los niños de mediana edad. Más de ciento cincuenta participaron en juegos por turnos con pistolas nerf y pelotas hinchables, convirtiéndose ellos mismos en parte de la acción.
Desde el ayuntamiento se mostraron satisfechos con la asistencia y la participación, destacando que las actividades diseñadas para todos los públicos y edades fueron un éxito. La colaboración con bares locales y la Federación de Peñas contribuyó a reforzar el carácter participativo y comunitario de unas fiestas que, pese al tiempo, siguen siendo un símbolo de tradición en Alovera.








