¿Qué incluye el acuerdo UE-Mercosur y por qué genera tanta polémica en el campo europeo?
La Unión Europea y el bloque del Mercosur —integrado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay— han dado este sábado un paso decisivo al firmar en Asunción un Acuerdo de Asociación y un Acuerdo Interino de Comercio tras más de 26 años de negociaciones. El pacto, calificado por Bruselas como histórico, aspira a crear una de las mayores áreas comerciales del mundo, con un mercado potencial de unos 700 millones de consumidores.
La rúbrica del texto contó con la presencia de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, junto a altos representantes europeos y líderes de los países del Mercosur. Desde la Comisión se subraya que el acuerdo reforzará la cooperación económica, diplomática y geopolítica entre ambas regiones en un contexto internacional marcado por la fragmentación comercial.
Menos aranceles y nuevas oportunidades comerciales
Uno de los pilares del acuerdo UE-Mercosur es la eliminación progresiva de aranceles para una amplia gama de exportaciones europeas. Entre los sectores beneficiados figuran la industria del automóvil, la maquinaria, los productos farmacéuticos y buena parte de los productos agroalimentarios.
Según las estimaciones comunitarias, el pacto podría incrementar hasta un 50 % las exportaciones agroalimentarias europeas hacia Sudamérica. Productos como el vino, las bebidas espirituosas, los lácteos o el aceite de oliva se verían favorecidos por la reducción de barreras comerciales que hasta ahora limitaban su competitividad en esos mercados.
El texto también incorpora mecanismos de salvaguardia que, sobre el papel, permitirían a la UE actuar si determinadas importaciones desde Mercosur ponen en riesgo a sectores considerados sensibles. Además, Bruselas insiste en que se reforzarán los controles para evitar la entrada de productos que no cumplan los estándares europeos.
El campo europeo, en pie de guerra
Pese a estas garantías, el rechazo de agricultores y ganaderos europeos ha sido casi unánime. En España y en otros países de la UE se han sucedido movilizaciones y protestas contra un acuerdo que consideran “desequilibrado” y carente de reciprocidad real.
Las organizaciones agrarias alertan de que el acuerdo UE-Mercosur amenaza a sectores estratégicos como la carne de vacuno, el azúcar, la remolacha, los cítricos, el arroz, la ganadería extensiva o la apicultura. A su juicio, existe el riesgo de una competencia desleal, ya que los países sudamericanos operan con normas medioambientales, sanitarias y laborales menos exigentes que las impuestas a los productores europeos.
Otro de los puntos más criticados es la posibilidad de que lleguen al mercado comunitario alimentos elaborados con sustancias prohibidas en la UE o con controles insuficientes en frontera. A ello se suma que, mientras algunas importaciones disfrutarán de arancel cero, varios sectores europeos solo contarán con largos periodos transitorios de protección.
Un debate que acaba de empezar
La firma en Asunción no pone fin al debate.
El acuerdo deberá superar aún un complejo proceso de ratificación en las instituciones europeas y en los Estados miembros, donde la presión del sector agrario promete marcar la agenda política en los próximos meses.
Mientras Bruselas defiende el pacto como una oportunidad estratégica para Europa, el campo reclama garantías reales que eviten que la apertura comercial se traduzca en pérdidas económicas y en el abandono de explotaciones. El acuerdo UE-Mercosur, lejos de cerrar una etapa, abre ahora un intenso pulso entre comercio global y protección del modelo agrario europeo.







