8M: las mujeres rurales sostienen los pueblos pese a las brechas en empleo, tierra y emprendimiento
Cada 8 de marzo, con motivo del Día Internacional de la Mujer, el debate sobre la igualdad también mira hacia una realidad que a menudo pasa desapercibida: la de las mujeres rurales que viven y trabajan en los pueblos.
Su papel es clave para el desarrollo rural, la economía local y la cohesión social de los territorios. Sin embargo, los datos siguen mostrando desigualdades persistentes en ámbitos como el empleo, el emprendimiento, el acceso a la tierra o el reconocimiento de su trabajo.
En España, el medio rural ocupa alrededor del 85 % del territorio, aunque apenas concentra el 16 % de la población. En estas zonas residen unos 3,69 millones de mujeres, cerca del 49 % de la población rural, según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Aun así, muchos municipios pequeños presentan una tendencia clara: envejecimiento y masculinización de la población, con más hombres que mujeres en edades laborales. Un fenómeno que preocupa a los expertos en despoblación y que refuerza la necesidad de impulsar políticas que favorezcan la permanencia de las mujeres en los pueblos.
El emprendimiento femenino rural crece, pero sigue siendo minoritario
En los últimos años, el emprendimiento femenino se ha consolidado como una de las palancas para dinamizar la economía de los territorios rurales. Nuevos negocios vinculados al turismo, la agroalimentación, los servicios o la economía social están siendo impulsados por mujeres.
Sin embargo, la presencia femenina en la titularidad de explotaciones agrarias sigue siendo limitada. Según el Censo Agrario y datos del Ministerio de Agricultura, solo el 32 % de las explotaciones están dirigidas por mujeres.
Además, cuando las mujeres están al frente de una explotación, esta suele ser de menor tamaño y con menos capacidad económica. De media, su dimensión económica es un 37 % inferior a la del conjunto de explotaciones agrarias en España.
La brecha también se refleja en el reparto de ayudas. En el caso de la Política Agraria Común (PAC), las mujeres representan cerca del 38 % de las personas beneficiarias, pero el importe total que reciben se queda en torno al 28 %, con ayudas medias sensiblemente inferiores.
Más mujeres emprendedoras en los pueblos
A pesar de estas dificultades, el número de mujeres emprendedoras rurales continúa creciendo. Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en 2022 había 190.698 mujeres empresarias en municipios rurales.
En conjunto, suponen aproximadamente un tercio del empresariado rural. Aun así, la diferencia con los hombres sigue siendo notable: el 17,4 % de las mujeres ocupadas en el medio rural son empresarias, frente al 26,7 % de los hombres.
Brecha en empleo y salarios
Las desigualdades también se observan en el mercado laboral. La tasa de empleo femenino en el medio rural alcanza el 51,6 %, casi nueve puntos menos que la masculina.
En el sector agrario, las diferencias salariales persisten. Las mujeres pueden cobrar hasta un 3,2 % menos por jornada completa, una brecha que aumenta en el caso de los contratos temporales.
A esta situación se suma otro factor habitual en los pueblos: la doble carga de trabajo. Muchas mujeres combinan su actividad laboral con tareas de cuidados y responsabilidades domésticas, especialmente en zonas donde el acceso a servicios públicos es limitado.
Violencia de género y aislamiento rural
La violencia de género sigue siendo uno de los grandes retos en materia de igualdad. En Europa, casi una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual a lo largo de su vida.
En España, la macroencuesta del Ministerio de Igualdad indica que solo el 16,8 % de las mujeres que sufren violencia de pareja llega a denunciar.
En el medio rural, especialistas señalan algunos factores que pueden dificultar la denuncia o el acceso a ayuda: mayor aislamiento geográfico, menos recursos de atención especializados, dependencia económica o la presión social que puede existir en comunidades pequeñas.
La realidad de las mujeres migrantes rurales
El campo español también cuenta con una presencia creciente de mujeres migrantes, muchas de ellas vinculadas al trabajo agrícola, al empleo doméstico o al sector de los cuidados.
En España, las mujeres representan aproximadamente el 52 % de la población migrante. En el entorno rural, su aportación resulta esencial para el funcionamiento de muchas actividades económicas.
No obstante, estas mujeres suelen enfrentarse a una triple vulnerabilidad: por género, por origen y por su situación laboral o administrativa.
Igualdad para frenar la despoblación rural
Organizaciones y expertos en desarrollo rural coinciden en que garantizar oportunidades reales para las mujeres rurales es una condición imprescindible para el futuro de los pueblos.
Medidas como facilitar el acceso a la tierra, mejorar la financiación para proyectos emprendedores, reforzar los servicios públicos o impulsar la conciliación se consideran claves para que las mujeres puedan desarrollar su proyecto de vida en el medio rural.







